Foto de archivo.
Se trata de la pareja de jubilados que fueron vistos por última vez el 11 de octubre cuando partieron de Comodoro Rivadavia a Camarones. Desde Nación anunció una recompensa de $5 millones por cada uno, destinada a quienes aporten información útil que permita dar con su paradero.
Se cumplen este jueves dos meses de la desaparición de Juana Inés Morales y Alberto Pedro Kreder, la pareja de jubilados vista por última vez el 11 de octubre en Comodoro Rivadavia. Ante la falta total de indicios, el Ministerio de Seguridad de la Nación anunció una recompensa de $5 millones por cada uno, destinada a quienes aporten información útil que permita dar con su paradero.
Morales y Kreder habían iniciado una relación semanas antes y el día de su desaparición salieron desde el domicilio de él, en calle 1° de Mayo del barrio Ciudadela, a bordo de una Toyota Hilux color champagne, con destino a Camarones. Desde entonces, no hubo rastros del vehículo ni de la pareja, pese a múltiples operativos y pericias realizadas en la región.
En diálogo con Radio 3, Laura, una de las hijas de Pedro, valoró la disposición de la recompensa como un impulso clave para la investigación. “Es una novedad esperanzadora. A esta altura esperaríamos otro tipo de noticia, pero esto es muy importante porque puede servir para que cualquier persona que esté en duda o tenga miedo se acerque y aporte un dato. No hay ningún motivo para tener temor”, expresó.
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La mujer remarcó que la medida permitirá mantener activo el caso y evitar que caiga en el olvido. “Esto va a permitir que se siga visibilizando y hablando del tema. Es lo que necesitamos para que la búsqueda no termine. La semana pasada no hubo búsqueda física y el resultado del ADN todavía no está; eso nos pone en un lugar de desesperación y tristeza”, sostuvo, apuntando a la necesidad de reactivar los operativos.
Laura también señaló que, pese al compromiso del subcomisario Patricio Rojas —encargado del seguimiento con la familia—, los recursos no alcanzan para una investigación sostenible. “A dos meses de la desaparición no hay absolutamente nada, ni un indicio. Es muy difícil de entenderlo. Yo no vivo en Comodoro, pero estoy todo el tiempo buscando datos, hablando con gente de otros lugares que me llama para aportar. Después de dos meses no sabemos qué más hacer”, manifestó.
Sobre la demora del análisis de ADN, que debía estar listo hace semanas, mencionó su frustración: “No sé oficialmente cuál es el problema. Nos dicen que son los tiempos y turnos que tienen, pero evidentemente el recurso no es suficiente. Es un resultado clave para saber si hubo un tercero en la camioneta, y no puede tardar tanto”, lamentó. La familia pide que la ciudadanía aporte cualquier información y que el caso no pierda visibilidad mientras continúa la incertidumbre.


