Impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta, la producción de petróleo crudo superó los 14,2 millones de m³ y la de gas natural alcanzó los 16.596 millones de m³, marcando los niveles más altos en al menos 15 años.
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La industria energética argentina marcó un nuevo hito en el primer cuatrimestre de 2025. Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, la producción de petróleo crudo alcanzó los 14,22 millones de metros cúbicos, el nivel más alto registrado en al menos los últimos 15 años. Esta cifra representa un incremento del 9,6% en comparación con el mismo período de 2024, cuando se produjeron 12,97 millones de metros cúbicos.
El salto productivo cobra aún mayor relevancia si se observa la evolución desde 2020, en plena pandemia, cuando se produjeron apenas 9,65 millones de metros cúbicos. Desde entonces, la industria experimentó una recuperación del 47,3%, consolidando una tendencia ascendente iniciada en 2021. En contraste con 2017, año en que la producción cayó a 9,17 millones, el avance reciente posiciona al país en una etapa de expansión sostenida.
El principal factor detrás de este crecimiento es el desarrollo intensivo de la formación no convencional de Vaca Muerta, donde las operadoras optimizaron los procesos de perforación y fractura. Gracias a mejoras tecnológicas y de eficiencia, la cuenca neuquina no solo compensó el declino de los yacimientos convencionales, sino que también colocó a la Argentina en el radar como potencial exportador de petróleo.
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En paralelo, el gas natural también registró un récord histórico. Durante los primeros cuatro meses de 2025, se extrajeron 16.596 millones de metros cúbicos, superando ampliamente los 15,73 millones de 2019 y los 15,26 millones de 2010. El incremento del 3,4% respecto al año anterior confirma el dinamismo del sector gasífero.
La producción de gas fue impulsada por una combinación de factores: mayor inversión en infraestructura, políticas públicas para garantizar el abastecimiento interno, y el empuje de la explotación no convencional en Vaca Muerta. La acumulación de conocimiento en técnicas como la fractura hidráulica permitió a la región consolidarse como epicentro de la recuperación energética.
Estos resultados no sólo confirman la reactivación de la industria hidrocarburífera, sino que también proyectan a la Argentina hacia un escenario energético con mayor autosuficiencia y capacidad exportadora. Si se mantienen las condiciones actuales, tanto técnicas como económicas, Vaca Muerta seguirá siendo el eje central de una política energética orientada al crecimiento y a la generación de divisas en el mediano y largo plazo.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


