La esperanza de encontrar sobrevivientes tras el derrumbe del internado islámico Al-Khoziny en la isla de Java, Indonesia, se desvaneció este jueves luego de que la Agencia Nacional de Gestión de Desastres confirmara que no hay señales de vida entre los escombros. El siniestro, ocurrido el lunes por la tarde, dejó hasta el momento cinco muertos y 59 personas continúan desaparecidas.
“Utilizamos drones térmicos y otros equipos de detección, pero científicamente no hay más indicios de supervivientes”, informó el director del organismo, Suharyanto, al anunciar que comenzaba una nueva fase en las operaciones. Ante la ausencia de rastros vitales, los rescatistas resolvieron, junto a familiares de las víctimas, iniciar la remoción de escombros con maquinaria pesada.
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El derrumbe se produjo el lunes a las 15:35, cuando un grupo de operarios trabajaba en una obra de refuerzo con cemento en las plantas superiores del edificio. La estructura, ubicada en la regencia de Sidoarjo, colapsó en la zona de los dormitorios, lo que atrapó a decenas de alumnos. Unas 20 personas fueron rescatadas de inmediato, mientras que un centenar logró salir por sus propios medios.
Los primeros indicios apuntan a graves problemas estructurales y a que el inmueble no cumplía con las normas de construcción vigentes. La Justicia local abrió una investigación para determinar las responsabilidades de la tragedia, que expuso deficiencias en la supervisión de obras escolares.
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En el operativo participan cerca de 300 rescatistas, que ahora trabajan en la búsqueda de cuerpos para dar respuesta a las familias que aguardan noticias desde hace más de tres días. El Gobierno indonesio prometió asistencia a los afectados y medidas más estrictas de control en futuras construcciones educativas.
Fuente: DW.


