Siria comenzó a destruir las armas químicas acumuladas durante el gobierno de Bashar al Asad, derrocado en diciembre de 2024. El anuncio fue realizado este jueves por el representante de Damasco ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Ibrahim Olabi destacó que se trata del primer proceso de destrucción de este tipo desde la caída del antiguo régimen y calificó el inicio de las tareas como un momento histórico para el país.
El arsenal químico sirio quedó bajo fuerte escrutinio internacional después del ataque ocurrido el 21 de agosto de 2013 en Guta Oriental, un suburbio de Damasco. El episodio, atribuido al gobierno sirio, dejó más de 1.400 muertos según estimaciones de los servicios de inteligencia estadounidenses.
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Las imágenes de las víctimas, entre ellas numerosos niños, generaron una fuerte conmoción internacional. Posteriormente, Siria ingresó a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas y aceptó entregar sus reservas para ser destruidas, bajo presión de Rusia y Estados Unidos.
Sin embargo, el gobierno de Asad fue acusado de no declarar la totalidad de su arsenal y de intentar engañar a los inspectores internacionales. Además, durante la guerra civil siria se registraron nuevas denuncias sobre el uso de armas químicas por parte de las fuerzas del régimen.
Tras la caída de Asad, las nuevas autoridades de Damasco se comprometieron a cooperar con la OPAQ y permitieron la presencia permanente de sus inspectores. El objetivo es localizar instalaciones sospechosas, identificar posibles arsenales e investigar los ataques químicos registrados durante el conflicto.


