Telegram dejó de ser solo una app de chat para convertirse en un entorno flexible donde experimentar con inteligencia artificial. A través de la creación de bots propios, los usuarios pueden integrar modelos avanzados como ChatGPT, Gemini o Claude y adaptarlos a sus necesidades profesionales o personales.
El primer paso es generar el bot mediante BotFather, la herramienta oficial de gestión. Desde la cuenta @BotFather se utiliza el comando /newbot, se asigna un nombre y un usuario único, y el sistema entrega un token de acceso. Ese código es clave: funciona como credencial para conectar el bot con servicios externos.
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Para dotarlo de inteligencia artificial, es necesario obtener una clave de API del modelo elegido. En el caso de Gemini, por ejemplo, se gestiona desde AI Studio de Google; para ChatGPT, desde la plataforma de desarrolladores de OpenAI; y para Claude, desde el entorno de Anthropic. La API permitirá que el bot procese consultas y genere respuestas automáticas.
Luego se requiere una plataforma de automatización como Make, donde se configura un escenario que conecte el bot con la API elegida mediante un webhook. El flujo básico incluye: recepción del mensaje, envío a la IA para procesamiento y devolución de la respuesta al usuario en el chat.
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Finalmente, es clave considerar la seguridad. Aunque el bot sea propio, los mensajes pasan por servidores de terceros, por lo que no se recomienda compartir datos sensibles. Con estos pasos, Telegram puede transformarse en un verdadero laboratorio de IA, adaptable y escalable según las necesidades de cada usuario.
Fuente: Infobae.


