La Tierra atraviesa la mayor tormenta solar registrada en más de dos décadas, producto de una poderosa eyección de masa coronal originada por una llamarada solar de clase X. El fenómeno provocó alertas internacionales y visibles auroras en regiones donde normalmente no se observan luces del norte o sur.
El Servicio Meteorológico Nacional y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos elevaron la advertencia a una tormenta geomagnética de nivel G4, asociada a riesgos en redes eléctricas y sistemas satelitales. Los operadores de infraestructuras críticas activaron protocolos preventivos para minimizar posibles interrupciones en energía, comunicaciones y navegación.
MIRÁ TAMBIÉN | Gemini estrena un botón que acelera respuestas al instante
El evento forma parte de un ciclo de actividad solar que se encuentra en fase de crecimiento, con manchas solares activas que podrían generar nuevas erupciones en los próximos días. Los expertos destacan que las corrientes geomagnéticas inducidas pueden afectar transformadores, satélites y rutas aéreas polares, aunque hasta el momento no se anticipan impactos tecnológicos generalizados.
Paralelamente, la tormenta de radiación solar S4, la más intensa desde octubre de 2003, incrementó los niveles de radiación en el espacio cercano, obligando a protocolos de protección para astronautas y ajustes preventivos en vuelos de aviación comercial sobre latitudes polares.
MIRÁ TAMBIÉN | Una explosión en Rockstar North alarma a fans de GTA VI
A pesar de los riesgos tecnológicos, la tormenta solar ofreció un espectáculo visible desde la Tierra: auroras boreales y australes que alcanzaron latitudes inusuales y generaron un espectáculo luminoso compartido por miles de personas en redes sociales. Los especialistas mantienen vigilancia constante ante posibles nuevas eyecciones solares dirigidas al planeta.
Fuente: Infobae.


