Las fuertes lluvias y tornados que azotaron San Antonio dejaron una grave tragedia con al menos 11 fallecidos, decenas de rescates y un número indeterminado de desaparecidos. Las autoridades luchan contra el tiempo para asistir a los afectados y evaluar los daños.
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San Antonio, Texas, enfrenta una emergencia tras las intensas tormentas que desataron inundaciones repentinas desde la madrugada del jueves, dejando al menos 11 personas fallecidas y un número aún incierto de desaparecidos. El Servicio Meteorológico Nacional reportó precipitaciones de hasta 20 centímetros en apenas cuatro horas, provocando el desbordamiento de arroyos y arrastre de vehículos hacia zonas peligrosas.
Los equipos de rescate, conformados por el Departamento de Bomberos local y el Grupo de Trabajo 1 de Texas A&M, realizaron más de 70 operaciones acuáticas para salvar a personas atrapadas en coches o refugiadas en árboles. La búsqueda se concentra en áreas como Beitel Creek y Salado Creek, donde se hallaron vehículos volcados y escombros acumulados.
El alcalde Ron Nirenberg expresó su solidaridad con las familias afectadas y reconoció el esfuerzo de los equipos de emergencia, quienes continúan con las labores en condiciones adversas. Entre las víctimas confirmadas figuran tres personas de entre 28 y 55 años, mientras que las autoridades siguen sin precisar cuántos permanecen desaparecidos.
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Además de las inundaciones, el Servicio Meteorológico confirmó la presencia de dos tornados EF0 que tocaron tierra en el condado de Hays, al norte de San Antonio, causando daños menores en la localidad ganadera de Wimberly. La infraestructura vial también sufrió severas afectaciones, con al menos 15 cruces de aguas bajas dañados y 18 carreteras cerradas por inundaciones o escombros.
La naturaleza de los cruces de aguas bajas dificulta las tareas de evacuación y rescate, según explicó el jefe de policía William McManus, quien resaltó la velocidad y profundidad impredecibles del agua en estas zonas. Las autoridades mantienen vigentes las alertas por posibles nuevas inundaciones, mientras el río San Antonio y el arroyo Cibolo continúan con niveles elevados.
El pronóstico para los próximos días incluye temperaturas superiores a 40°C y lluvias aisladas, lo que añade incertidumbre a la recuperación. La tragedia deja una profunda huella en la comunidad local, que deberá afrontar la reconstrucción y la difícil tarea de recuperar la normalidad tras el desastre.
Fuente y foto: Infobae


