Dos satélites gemelos estudiarán cómo la magnetosfera protege al planeta del viento solar y los efectos que este fenómeno tiene sobre las comunicaciones, redes eléctricas y la atmósfera.
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La NASA se prepara para el lanzamiento de su nueva misión espacial TRACERS (siglas en inglés de “Tandem Reconnection and Cusp Electrodynamics Reconnaissance Satellites”), que investigará cómo el escudo magnético terrestre interactúa con el viento solar y protege al planeta de sus posibles efectos perjudiciales. El despegue de los dos satélites está previsto para finales de julio.
“Lo que aprenderemos con TRACERS es crucial para comprender y eventualmente predecir cómo la energía solar impacta la Tierra y nuestros recursos tecnológicos, desde las señales GPS hasta las redes eléctricas y las comunicaciones”, afirmó Joe Westlake, director de la División de Heliofísica de la NASA, en una rueda de prensa.
El viento solar, compuesto por partículas como protones y electrones emanadas del Sol, es responsable de fenómenos visuales como las auroras boreales, pero también puede causar alteraciones severas en los sistemas tecnológicos terrestres y espaciales. Según David Miles, investigador principal de TRACERS, uno de los objetivos es comprender cómo estas partículas provocan interrupciones en las redes eléctricas y fallas en los sistemas de posicionamiento global, con pérdidas económicas que pueden alcanzar cientos de millones de dólares.
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La misión contará con dos satélites que volarán de polo a polo sobre la Tierra, a muy corta distancia entre ellos, lo que permitirá comparar mediciones precisas sobre el comportamiento del plasma y los campos eléctricos y magnéticos que componen la magnetosfera. Esta estrategia facilitará una mejor comprensión de los cambios rápidos en el entorno espacial cercano a la Tierra.
Además, TRACERS llevará a bordo tres cargas útiles adicionales. Una de ellas estará enfocada en analizar cómo las partículas de alta energía contenidas en las bandas de radiación de la Tierra se dispersan hacia la atmósfera. Estas partículas, explicó la investigadora Robyn Millan, representan una amenaza directa para los satélites y pueden incluso afectar la capa de ozono.
Con TRACERS, la NASA busca no solo avanzar en el conocimiento científico sobre la interacción Sol-Tierra, sino también mejorar la capacidad de prever eventos espaciales que podrían afectar la vida cotidiana en nuestro planeta. La misión se alinea con el creciente interés por fortalecer la seguridad espacial en un mundo cada vez más dependiente de la tecnología.
Fuente y foto: EFE


