En el marco de su 30° aniversario, repasamos la historia de la serie animada que transformó a Pikachu en un ícono global. Desde incidentes de salud en Japón hasta acusaciones de satanismo, el camino de Ash Ketchum marcó a fuego la cultura popular.
La franquicia Pokémon celebra este 2026 treinta años de vida, consolidada como un pilar fundamental del entretenimiento mundial. Aunque nació de la mente de Satoshi Tajiri como un videojuego para Game Boy en 1996, fue el estreno del anime en 1997 lo que permitió que la marca rompiera las barreras del lenguaje. La historia de Ash Ketchum y su inseparable Pikachu no solo promocionó juegos y cartas, sino que construyó una narrativa de amistad y superación que cautivó a audiencias de todos los continentes.
Sin embargo, el éxito no estuvo exento de crisis severas. El 16 de diciembre de 1997, el episodio 38 provocó síntomas de epilepsia fotosensible en más de 600 niños japoneses debido a luces intermitentes. Este incidente, conocido como el «shock de Porygon», cambió para siempre los protocolos de seguridad en la animación global. El capítulo fue prohibido y la serie estuvo fuera del aire durante meses, marcando un antes y un después en la industria televisiva.
Al cruzar a Occidente, la serie enfrentó una intensa censura cultural de la mano de distribuidoras como 4Kids. Escenas con armas de fuego fueron eliminadas y alimentos tradicionales japoneses, como los onigiri, se tradujeron como «donas» para evitar confusiones. Incluso episodios con bromas visuales subidas de tono fueron recortados. A esto se sumaron infundadas acusaciones de satanismo por parte de grupos religiosos, quienes veían en la evolución de las criaturas un mensaje contrario a sus doctrinas.
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En América Latina, el fenómeno encontró una voz propia gracias al doblaje mexicano. Las improvisaciones de los actores de voz, que incluían referencias locales a lugares como Ecatepec o frases populares como «ya nos cayó el chahuistle», lograron que el público regional sintiera la serie como algo propio. Esta apropiación cultural fue clave para que Pokémon se mantuviera vigente durante décadas en el corazón de los fanáticos latinoamericanos.
Tras 22 años de derrotas y perseverancia, Ash Ketchum finalmente se coronó campeón en la Liga de Alola en 2019, un momento histórico para quienes crecieron con el personaje. Poco después, en 2022, se anunció su retiro definitivo como protagonista tras ganar el Campeonato Mundial. Con la llegada de «Pokémon Horizons» y sus nuevos protagonistas, Liko y Roy, la serie demuestra su capacidad de reinventarse sin perder la esencia que la hizo eterna.
A 30 años de su creación, Pokémon ha demostrado ser mucho más que un producto comercial. Ha evolucionado junto a su audiencia, superando controversias técnicas y choques culturales para convertirse en un lenguaje universal. El viaje que comenzó con un niño de Pueblo Paleta hoy continúa en nuevas regiones, asegurando que el lema «¡Atrápalos ya!» siga resonando en las generaciones venideras.
Fuente: Infobae.


