El presidente de Estados Unidos aseguró que el gobierno cubano mantiene contactos con Washington y deslizó la posibilidad de una operación pacífica, mientras su administración sostiene el control energético sobre la isla.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió este viernes al deslizar la posibilidad de una “toma de control amistosa” de Cuba, en un contexto de creciente presión diplomática y económica de Washington sobre el régimen comunista de la isla.
“Están hablando con nosotros y tienen problemas muy serios, como ustedes saben”, afirmó el mandatario ante la prensa al salir de la Casa Blanca rumbo a Texas. Trump aseguró que el gobierno cubano enfrenta una situación crítica: “No tienen dinero, no tienen nada en este momento, pero están hablando con nosotros y quizá veamos una toma de control amistosa de Cuba”.
Las declaraciones se producen en medio de un endurecimiento del control energético impuesto por Estados Unidos desde enero, cuando la administración republicana alegó que la isla representa una “amenaza excepcional” para la seguridad nacional. Cuba se encuentra a apenas 150 kilómetros de la costa del estado de Florida, un factor geopolítico que históricamente ha condicionado la relación bilateral.
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En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo esta semana que Cuba necesita un “cambio radical”, poco después de que Washington flexibilizara ciertas restricciones a las exportaciones de petróleo hacia la isla por “razones humanitarias”. La medida busca aliviar la grave crisis económica y energética que atraviesa el país caribeño, caracterizada por apagones prolongados, escasez de combustibles y caída en la producción.
El eventual escenario de una operación pacífica o transición negociada genera interrogantes en la comunidad internacional. Aunque Trump no detalló en qué consistiría esa “toma de control amistosa”, sus palabras reavivan el debate sobre el futuro político de Cuba y el alcance real de la presión estadounidense.
La relación entre ambos países ha estado marcada por décadas de embargo, sanciones y períodos intermitentes de diálogo. En este nuevo capítulo, la combinación de control energético, crisis económica interna y declaraciones de alto impacto vuelve a colocar a Cuba en el centro de la agenda geopolítica del hemisferio.
Fuente: DW
Foto: Archivo


