Al menos 11 personas murieron y decenas resultaron heridas durante una nueva ofensiva rusa con misiles y drones contra distintas ciudades de Ucrania. El presidente Volodimir Zelenski afirmó que el ataque tuvo como uno de sus principales objetivos la infraestructura energética del país.
La situación más grave se registró en Priluki, en la región de Cherníguiv, donde el impacto de un proyectil provocó el derrumbe de un edificio residencial de cinco plantas. Cinco personas murieron en el lugar y otras 26 resultaron heridas, entre ellas cinco niños. Los equipos de emergencia continuaban trabajando entre los escombros ante la posibilidad de encontrar más víctimas.
También se registraron fallecidos en otras localidades. Dos personas murieron en Kremenchuk, en la región de Poltava; otras dos en Oleksandria, en Kirovograd, y las dos restantes en Kiev, según el balance difundido por las autoridades ucranianas.
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Zelenski señaló que la ofensiva alcanzó instalaciones en Kiev y otras 12 regiones durante la madrugada. Según el mandatario, las fuerzas rusas emplearon alrededor de 70 misiles, incluidos numerosos proyectiles balísticos, además de drones Shahed utilizados habitualmente en este tipo de ataques.
La Fuerza Aérea ucraniana informó que logró interceptar 39 misiles de crucero y otros cinco proyectiles balísticos y antibuque. Las autoridades de Kiev volvieron a señalar que los misiles balísticos representan una de las principales dificultades para la defensa aérea y reclamaron a los países aliados más municiones para los sistemas Patriot.
El ataque provocó además incendios y daños en diferentes puntos del territorio ucraniano. Zelenski sostuvo que Rusia buscó provocar un impacto especialmente fuerte sobre el sistema energético y afirmó que el país necesita reforzar con urgencia sus capacidades de defensa ante nuevas ofensivas.
Fuente: DW.
Imagen: Ukrainian Emergency Service/AFP.


