Nuevos análisis paleogenómicos indican que el gato doméstico ingresó al continente hace unos 2.000 años desde el norte de África, y no en el Neolítico como se creía.
Un trabajo científico dirigido por la Universidad de Roma Tor Vergata identificó que el gato doméstico llegó a Europa mucho más tarde de lo estimado. El equipo analizó 87 genomas de gatos antiguos y modernos y determinó que los primeros ejemplares domésticos en el continente datan del primer milenio d. C., durante la expansión del Imperio romano.
Hasta ahora se pensaba que los gatos habían ingresado en el Neolítico acompañando a agricultores de Anatolia. Esa hipótesis surgía de estudios basados solo en ADN mitocondrial. Los nuevos análisis de ADN nuclear demostraron que muchos restos atribuidos a gatos domésticos eran en realidad gatos monteses europeos cuyos antepasados habrían cruzado hace miles de años con felinos africanos.
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La investigación concluye que la introducción del gato doméstico en Europa se originó en el norte de África y se expandió rápidamente gracias a las rutas comerciales romanas y a los desplazamientos de tropas y poblaciones. Los investigadores hallaron evidencias incluso en regiones alejadas como Gran Bretaña.
Uno de los casos más particulares proviene de Cerdeña, donde una muestra genética única sugiere una población felina con vínculos a linajes del norte de África. Esto apunta a múltiples introducciones históricas en distintos momentos y por distintas civilizaciones mediterráneas.
Los científicos destacan que la domesticación del gato sigue siendo un proceso complejo con interrogantes abiertos. Las limitaciones en la calidad del ADN antiguo y la escasez de muestras impiden reconstruir completamente su historia, aunque los nuevos datos representan un avance significativo.
Con información de WIRED.


