La puerta oxidada, el alambrado forzado y una linterna como única guía. Así comenzó la travesía de Ian Menéndez en uno de los espacios más codiciados por la comunidad urbex: el túnel inconcluso del soterramiento del Tren Sarmiento. A unos 20 metros de profundidad, el joven recorrió cerca de diez cuadras bajo tierra y documentó cada paso para su canal de YouTube.
El acceso se produjo a la altura de los talleres de Haedo, en el oeste del conurbano bonaerense. Según relató, ingresó junto a un amigo tras atravesar un sector del alambrado dañado y caminar entre vagones en desuso. Dentro del túnel encontraron maquinaria abandonada y estructuras oxidadas, vestigios de una obra que quedó paralizada y que buscaba unir Haedo con Once bajo tierra.
MIRÁ TAMBIÉN | Google acelera la IA visual con Nano Banana 2
El video, publicado hace pocos días, ya superó las 100.000 visualizaciones. En las imágenes se observa la planificación del ingreso, el recorrido por el interior del túnel y la salida apresurada luego de ser detectados por un guardia de seguridad. Aunque no fueron detenidos, la actividad constituye una violación a la propiedad privada y puede derivar en sanciones.
Menéndez se define como explorador urbano desde la adolescencia. Con el tiempo, comenzó a registrar sus incursiones en fábricas, barcos y edificios abandonados, tanto en Argentina como en el exterior. En redes sociales comparte la lógica del movimiento urbex: entrar, observar y retirarse sin provocar daños ni dejar rastros.
MIRÁ TAMBIÉN | La ciencia confirma que la naturaleza mejora la salud mental
La exploración urbana combina curiosidad histórica y búsqueda de adrenalina, pero implica riesgos concretos: caídas, accidentes estructurales o conflictos con la seguridad. El caso del túnel del Sarmiento reavivó la discusión sobre los límites entre el contenido viral y la exposición a situaciones peligrosas. Mientras algunos celebran la osadía, otros advierten sobre las consecuencias legales y físicas de este tipo de incursiones.
Fuente: Infobae.


