Una empresa de biotecnología logró incubar 26 polluelos en una estructura impresa en 3D que imita la cáscara de un huevo. El avance científico volvió a poner en discusión los límites éticos y reales de la desextinción de especies.
La compañía estadounidense Colossal Biosciences anunció un nuevo avance en sus investigaciones al conseguir el nacimiento de 26 polluelos mediante un sistema artificial impreso en 3D que reproduce las condiciones de una cáscara de huevo. El desarrollo forma parte de los proyectos tecnológicos que la empresa impulsa con el objetivo de recrear especies extintas.
Según informó la firma, los científicos utilizaron huevos fertilizados que fueron transferidos a una estructura de celosía diseñada especialmente para permitir el intercambio de oxígeno y el monitoreo constante del desarrollo embrionario. Además, incorporaron calcio artificialmente para reemplazar las funciones naturales de la cáscara tradicional.
El director ejecutivo de la compañía, Ben Lamm, aseguró que la tecnología podría servir en el futuro para intentar recrear aves similares al moa gigante de Nueva Zelanda, una especie extinta cuyos huevos alcanzaban tamaños muy superiores a los actuales. “Queríamos construir algo que la naturaleza ha desarrollado con bastante éxito y hacerlo mejor, más escalable y aún más eficiente”, afirmó.
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La empresa ya había ganado notoriedad en los últimos años tras presentar ratones modificados genéticamente con características similares al mamut lanudo y cachorros inspirados en el extinto lobo terrible. Sin embargo, varios especialistas cuestionaron que estos avances puedan considerarse verdaderos procesos de desextinción.
El biólogo evolutivo Vincent Lynch sostuvo que el sistema desarrollado por la compañía no representa un huevo artificial completo. “Eso no es un huevo artificial, porque has introducido todas las demás partes que hacen que sea un huevo. Es una cáscara artificial”, señaló al remarcar que muchos componentes biológicos fundamentales continúan dependiendo del embrión original.
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Otros expertos recordaron que tecnologías similares ya habían sido utilizadas décadas atrás con fines científicos, aunque reconocieron que el sistema actual presenta mejoras en precisión y monitoreo. Aun así, advirtieron que recrear especies extinguidas sigue siendo un desafío extremadamente complejo tanto desde el punto de vista biológico como ecológico.
El debate también abrió cuestionamientos éticos sobre el futuro de estos animales en caso de ser recreados. El bioeticista Arthur Caplan planteó dudas sobre el ambiente en el que podrían sobrevivir especies desaparecidas hace siglos. Por su parte, investigadores especializados en reproducción animal señalaron que estas tecnologías podrían resultar más útiles para conservar especies actualmente amenazadas antes que intentar recuperar fauna extinta.
Mientras la empresa continúa desarrollando herramientas vinculadas a la ingeniería genética y la incubación artificial, la comunidad científica sigue dividida entre quienes consideran que estos proyectos representan una revolución tecnológica y quienes creen que la desextinción total todavía está lejos de ser posible.
Fuente y foto: DW.


