Una familia argentina mantiene en reserva su identidad mientras conserva una pequeña escultura blanca que podría pertenecer a Miguel Ángel Buonarroti, uno de los máximos exponentes del Renacimiento. La pieza representa a San Juan Bautista niño, conocido en Italia como Il Giovannino, y su eventual autenticación podría convertirla en una de las obras de arte más valiosas del mundo, con un precio estimado de hasta 450 millones de dólares.
La investigación sobre la escultura comenzó a principios de la década de 1990, cuando Ángel Osvaldo Nessi, historiador del arte y entonces director del Museo de Bellas Artes de La Plata, estudió la pieza entre 1993 y 2000. En 1997 dejó asentada su atribución a Miguel Ángel, aunque la autoría todavía requiere una validación académica internacional. Tras la difusión pública del caso y una serie de episodios que generaron preocupación por la seguridad de sus propietarios, la familia decidió mantener la obra fuera de la vista pública.
La historia también tuvo una derivación judicial. En abril de 1995, una denuncia de la Policía Federal sostuvo que existían contactos para obtener la escultura, supuestamente sustraída de la Capilla Sixtina siglos atrás e ingresada ilegalmente al país. El juez en lo Penal Económico Julio Cruciani intervino en el caso y encabezó un operativo en dos viviendas, pero la pieza no fue encontrada. Después de consultar a especialistas que consideraron insuficientes las fotografías disponibles para determinar su autoría, la Justicia desestimó la denuncia el 23 de mayo de ese año y archivó la causa.
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Uno de los aspectos centrales de la investigación es el análisis de los materiales. En 1998, Aurelio Álvarez Pérez, de la Universidad Autónoma de Barcelona, examinó muestras mediante microscopía de luz polarizada y difracción de rayos X, y determinó que la escultura estaba realizada en alabastro yesoso. En junio de 2026, Josep Oriol Oms Llobet, del Instituto de Geociencias de Barcelona, volvió a estudiar la pieza con tecnología más reciente y confirmó esa composición. El material coincide con la descripción histórica de otra escultura vinculada con la búsqueda del San Giovannino perdido, actualmente conservada en España, aunque esa coincidencia no demuestra por sí sola la autoría de Miguel Ángel.
El investigador y documentalista Pablo Semmartin reunió los antecedentes en la monografía Il Giovannino Perduto: una hipótesis atributiva a Miguel Ángel Buonarroti, publicada en repositorios académicos. El trabajo, iniciado en 2020, incorpora más de 700 documentos originales de Nessi, referencias históricas, testimonios, comparaciones estilísticas y estudios materiales. La investigación plantea distintas líneas de evidencia que respaldarían la atribución, mientras continúan los análisis y las consultas con instituciones especializadas, entre ellas la Universidad de Bolonia.
La posible valoración económica de la escultura depende de que su autoría sea respaldada por la comunidad académica internacional. Los especialistas vinculados al caso estiman que podría alcanzar los 450 millones de dólares, una cifra comparable con la pagada en 2017 por el Salvator Mundi, atribuido a Leonardo da Vinci. La obra permanece en manos de la misma familia y también despertó interés entre referentes del mercado internacional del arte. Por ahora, la pregunta central sigue abierta: si los estudios futuros confirman la hipótesis, Argentina podría conservar una escultura de Miguel Ángel hasta ahora desconocida para el público.
Fuente: Noticias Argentinas.


