Una vacuna inteligente de triple acción podría transformar el tratamiento del cáncer de cabeza y cuello, una de las formas más comunes de la enfermedad en el mundo. El fármaco, denominado amivantamab, logró reducir el tamaño de los tumores en tan solo seis semanas, según los resultados de un ensayo clínico internacional presentado en la conferencia de la Sociedad Europea de Oncología Médica celebrada en Berlín.
El estudio, conocido como Orig-AMI 4, incluyó a pacientes con carcinoma escamocelular de cabeza y cuello recurrente o metastásico, una condición que suele reaparecer tras la inmunoterapia y la quimioterapia. De los 86 pacientes que recibieron amivantamab, el 76 % experimentó una reducción o detención del crecimiento tumoral, con una supervivencia libre de progresión promedio de 6,8 meses.
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El tratamiento, desarrollado por la farmacéutica Janssen, se administra mediante una simple inyección subcutánea, lo que representa una alternativa más rápida y menos invasiva en comparación con las terapias tradicionales que requieren hospitalización prolongada. Los efectos secundarios observados fueron leves o moderados, y los especialistas consideran que podría aplicarse incluso en entornos ambulatorios o domiciliarios en el futuro.
El profesor Kevin Harrington, del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres, destacó que los resultados son “increíblemente alentadores” y que este enfoque “podría cambiar la manera en que se trata el cáncer de cabeza y cuello, no solo en eficacia, sino también en accesibilidad”. Según explicó, el amivantamab actúa bloqueando simultáneamente dos vías clave del crecimiento tumoral (EGFR y MET) y potenciando la respuesta del sistema inmunológico.
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Pacientes participantes del ensayo relataron mejoras significativas en su calidad de vida. “Antes de empezar el tratamiento no podía hablar ni comer bien, pero la hinchazón bajó y el dolor casi desapareció”, contó Carl Walsh, un hombre de 59 años diagnosticado con cáncer de lengua. “A veces incluso olvido que tengo cáncer”, añadió, reflejando el impacto esperanzador de este avance médico.
Fuente: The Guardian.


