Marcelo Salonio, presidente del Centro de Veteranos de Malvinas de Esquel, sostuvo que el partido por las semifinales del Mundial 2026 debe vivirse como una competencia deportiva, sin perder de vista el reclamo permanente por la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.
En la antesala del esperado encuentro entre Argentina e Inglaterra por las semifinales de la Copa Mundial 2026, el presidente del Centro de Veteranos de Malvinas de Esquel, Marcelo Salonio, reflexionó sobre el significado del partido y destacó que la sociedad argentina distingue claramente el ámbito deportivo de la histórica reivindicación por la soberanía de las Islas Malvinas. Según expresó, el resultado del encuentro no modifica el reclamo que el país mantiene desde hace décadas sobre el archipiélago y los recursos del Atlántico Sur.
Salonio consideró que la emoción que despierta enfrentar a Inglaterra es comprensible, pero remarcó que no debe confundirse con la causa Malvinas. «Es una justa deportiva y no tiene absolutamente nada que ver con la soberanía, la reivindicación de Malvinas o la recuperación de nuestro territorio», afirmó. Además, señaló que una eventual victoria representaría únicamente un paso hacia la final del torneo y no un avance en la recuperación de los territorios reclamados por la Argentina.
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El referente también puso el foco en la necesidad de profundizar el conocimiento sobre la cuestión Malvinas y sus implicancias actuales. En ese sentido, advirtió que la discusión trasciende el recuerdo del conflicto bélico y alcanza la explotación de los recursos naturales del Atlántico Sur. A su entender, mantener vigente el debate contribuye a fortalecer la memoria colectiva y el compromiso de las nuevas generaciones con el reclamo soberano.
En la misma línea, la Federación de Veteranos de Guerra «2 de Abril» difundió un comunicado en el que instó a vivir el partido con pasión, pero sin equiparar el deporte con un conflicto bélico. La entidad sostuvo que «el deporte no es la guerra» y recordó que la soberanía debe defenderse mediante la diplomacia, el derecho internacional y el reclamo pacífico establecido por la Constitución Nacional. Asimismo, pidió que el tradicional grito de «Malvinas Argentinas» sea una expresión de memoria y unidad, alejada de cualquier manifestación de odio o xenofobia.
Convocó a la sociedad, a los medios de comunicación y a los hinchas a mantener vivo el reconocimiento hacia los 649 caídos en la Guerra de Malvinas. Para la Federación, el desafío es aprovechar la visibilidad que genera un evento deportivo de alcance mundial para reforzar la memoria histórica y recordar que el reclamo argentino por la soberanía de las islas continúa vigente más allá del resultado que se obtenga dentro de la cancha.






