Las bodegas más jóvenes están abrazando una nueva visión de la viticultura, fusionando la tradición vinícola con la tecnología de vanguardia. Pero también están mirando hacia atrás y hacia los lados, incorporando refranes populares argentinos en sus etiquetas.
«El secreto del ropero» – Casa Pirque: Felipe Menéndez fusiona las raíces familiares con su experiencia en el mundo del vino. Inspirado por el refrán «en casa de herrero, cuchillo de palo», creó una marca de vino llamada «Cuchillo de Palo». Esta bodega se enfoca en la simplicidad y calidad, produciendo vinos jóvenes y naturales.
«Mosquita Muerta, pura vitalidad» – Mosquita Muerta Wines: Este proyecto se basa en la idea de que una persona inesperada puede lograr grandes cosas, inspirada por el refrán «Mosquita Muerta». La bodega produce vinos premium con nombres que reflejan conceptos cotidianos, como «Perro Callejero» y «Cordero con Piel de Lobo».
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«Entre Gallos y Medianoche» – Cimarrón Wines: Lucca Stradella, cuarta generación de la familia Bianchi, lanzó su propia bodega, «Cimarrón», con una etiqueta que rompe con la domesticación tradicional y se aventura en lo salvaje. Su vino «Entre Gallos y Medianoche» combina dos Malbec, representando una fusión única de sabores y experiencias.
Estas bodegas celebran la cultura y la creatividad, demostrando que el vino argentino está evolucionando con los tiempos. Al combinar la tradición con la innovación y los refranes populares, estas etiquetas cuentan historias que van más allá de la copa.
Fuente: Vitómanos


