La vitivinicultura argentina se expande hacia nuevas zonas. Entre Ríos, una región costera con una fuerte tradición vitivinícola, ofrece vinos suaves y frutados, incluyendo el Tannat destacado por su cercanía con Uruguay.
Dos zonas emergentes en la provincia de Buenos Aires, Chapadmalal y Tandil, impresionan con características climáticas únicas que influyen en sus vinos, desde suavidad y tomabilidad hasta una gran amplitud térmica que se compara con regiones de Francia.
Tucumán se destaca con una ruta vitivinícola de más de 100 km, produciendo vinos intensos y expresivos. Finalmente, Chubut, con los viñedos más australes del mundo, sorprende con Pinot Noir, Merlot, Chardonnay y Torrontés en sus oasis a orillas de grandes ríos.
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Fuente: Weekend


