Los incendios rurales y forestales avanzan sin pausa en el oeste y el sur de La Pampa, donde ya se quemaron al menos 83.000 hectáreas, según denunciaron productores de la región, que además alertan por la muerte de ganado y graves pérdidas productivas.
El escenario se agravó a partir del 26 de diciembre, cuando altas temperaturas, una gran acumulación de pasto seco y tormentas eléctricas sin lluvias suficientes generaron múltiples focos ígneos en distintos puntos de la provincia.
Las zonas más afectadas incluyen localidades y departamentos como Jacinto Arauz, Santa Isabel, Victorica, Rucanelo, Quehué, Utracán, Hucal y Guatraché, donde brigadistas y bomberos trabajan para evitar que el fuego continúe expandiéndose.
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Productores locales señalaron que las lluvias son cada vez más irregulares y que, aun cuando se registran precipitaciones intensas, la humedad desaparece rápidamente por el calor extremo, lo que favorece la rápida propagación del fuego.
Desde el sector agropecuario advirtieron que ya hubo hacienda quemada, aunque aún no existe un número preciso de animales muertos, y remarcaron que las condiciones climáticas extremas dificultan el control de los incendios.
Con temperaturas que superaron los 45 grados, vientos cambiantes y nuevos pronósticos de tormentas eléctricas, crece el temor a que la situación se agrave durante el verano, en un territorio altamente combustible.
Fuente: La Nación.


