El gobierno interino de Siria, encabezado por Ahmed al-Sharaa, integrará a miles de combatientes yihadistas extranjeros en su ejército regular. La medida cuenta con el respaldo de Estados Unidos, que modificó su postura estratégica respecto al conflicto sirio.
Los nuevos reclutas, provenientes de países como Estados Unidos, Francia, Bélgica y China, se incorporarán a la división 84, comparada con la legión extranjera francesa. Se trata de antiguos miembros de facciones como Hayat Tharir al-Sham (HTS), grupo que apoyó al actual presidente sirio.
Hasta ahora, Washington exigía el desarme de estos grupos para levantar sanciones. Sin embargo, el temor a que estos combatientes se reorganicen por su cuenta o se unan al Estado Islámico llevó a un cambio de doctrina.
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«Es más fácil mantenerlos bajo vigilancia dentro del ejército que dejarlos vagar por la región», explicó Cédric Labrousse, especialista en grupos armados sirios. Esta estrategia busca evitar un resurgimiento del terrorismo y mantener cierta estabilidad en el territorio.
Para Al-Sharaa, la incorporación de estos combatientes representa una ventaja: refuerza su poder militar y recibe apoyo internacional en medio de un escenario todavía inestable. Además, reduce el riesgo de nuevos focos insurgentes.
Aunque parte de la población siria muestra preocupación, analistas aseguran que el impacto de estos yihadistas será limitado por su asignación específica. La decisión marca un acercamiento entre Siria y la comunidad internacional.
Fuente: RFI.


