YPF busca consolidar un crecimiento de largo plazo con el desarrollo de Vaca Muerta y una estrategia orientada a ampliar las exportaciones energéticas argentinas. El presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, ratificó el objetivo de alcanzar ventas externas del sector por US$55.000 millones en 2031 y sostuvo que el rumbo de las inversiones debe mantenerse más allá de los cambios de gobierno.
Durante un almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP), del que participaron empresarios y representantes diplomáticos, Marín expuso los planes de la petrolera y defendió el potencial de la producción no convencional. “Argentina pasó de un país con petróleo a un país petrolero”, afirmó al referirse a la transformación que impulsa el desarrollo de los hidrocarburos.
El directivo también señaló que la meta es posicionar a la Argentina en el puesto 13 del ranking mundial de países exportadores para 2030. En ese escenario, Vaca Muerta aparece como uno de los principales motores para incrementar la producción de petróleo y gas, generar divisas y modificar el saldo de la balanza comercial energética.
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En cuanto a la estrategia empresarial, Marín ratificó el denominado Plan 4×4, que apunta a cuadruplicar el valor de YPF en cuatro años. La iniciativa contempla desprenderse de áreas convencionales maduras, reducir la exposición a negocios deficitarios en mercados regionales y concentrar recursos en los hidrocarburos no convencionales.
Marín atribuyó un papel central al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para viabilizar proyectos de gran escala, especialmente en gas natural licuado (GNL). “Sin RIGI no hubiese habido nunca el LNG y no hubiese habido nunca un desarrollo masivo de Vaca Muerta”, sostuvo. También mencionó a los desarrollos no convencionales de Estados Unidos como una referencia competitiva para los precios del crudo y el gas argentinos.
La transformación incluye cambios operativos y de productividad, con el objetivo de acortar los tiempos de perforación y mejorar la logística de abastecimiento de combustibles. Además, el sector prevé formar personal especializado mediante el Instituto Vaca Muerta, con una proyección de 3.000 trabajadores capacitados por año y un total de 15.000 técnicos. El desafío será convertir esos planes de inversión y producción en exportaciones sostenidas durante la próxima década.
Fuente: Ámbito Financiero.


