La alimentación en la infancia es clave para un desarrollo saludable, pero no está exenta de problemas.
Estudios indican que 4 de cada 10 niños presentan dificultades alimentarias, que incluyen selectividad, inapetencia, fobias y trastornos en la oralidad. Estas condiciones afectan la ingesta adecuada de nutrientes esenciales como proteínas, vitaminas y minerales.
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Según una investigación brasileña, el problema más frecuente es la selectividad (37,8%), seguida por la inapetencia y diagnósticos erróneos por parte de padres y cuidadores. La edad promedio de aparición varía: la selectividad suele manifestarse alrededor de los 52 meses, mientras que fobias e inapetencia aparecen antes, entre los 31 y 34 meses.
La Dra. Paula Guerra, pediatra y especialista en nutrición, destaca que “el seguimiento pediátrico es fundamental para detectar a tiempo desviaciones en las curvas de crecimiento, pérdida de peso o dietas poco variadas”. De no tratarse adecuadamente, estas dificultades pueden causar retrasos físicos y cognitivos, incluso antes de que los padres noten un problema evidente.
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El tratamiento exitoso requiere un enfoque individualizado e interdisciplinario, que incluye evaluación clínica y psicosocial, estrategias conductuales y, cuando es necesario, suplementos nutricionales. Recientemente se presentó Fortini, un suplemento diseñado para cubrir carencias energéticas y nutricionales, con fórmula amigable para los niños y sin alterar la alimentación habitual.
Por último, es esencial que los padres fomenten hábitos positivos como ofrecer comidas adecuadas a la edad, promover la autonomía, evitar distracciones durante las comidas y mantener rutinas y un ambiente tranquilo. Con estas medidas, muchas dificultades alimentarias pueden resolverse o mejorar significativamente, asegurando un mejor crecimiento y bienestar para los niños.
Fuente: Noticias Argentinas.


