Air France solicitó a integrantes de sus tripulaciones de 31 nacionalidades que se aparten voluntariamente de los vuelos con destino a Tel Aviv. La medida responde a una directiva de seguridad de las autoridades israelíes y alcanza también a empleados con doble nacionalidad.
La disposición involucra a ciudadanos de países que no mantienen relaciones diplomáticas con Israel, cuyos ingresos al territorio israelí están sujetos a restricciones legales. Según información publicada por el diario Haaretz, al menos 1.240 integrantes de tripulaciones aéreas de nacionalidades alcanzadas por esas limitaciones llegaron a Israel durante 2026.
Los servicios de seguridad israelíes reconocieron que no cuentan con capacidad para verificar a todas las tripulaciones extranjeras que ingresan al país. Por ese motivo, las autoridades exigen a las aerolíneas que realicen sus propios controles para garantizar el cumplimiento de las restricciones.
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La decisión generó malestar dentro de Air France. Según el medio Mediapart, la compañía evaluó inicialmente solicitar a los empleados que informaran sus nacionalidades, pero esa alternativa fue descartada ante las restricciones legales vigentes en Francia y el rechazo de los sindicatos.
Como alternativa, la empresa pidió al personal alcanzado que renuncie a operar las rutas hacia Tel Aviv sin necesidad de explicar los motivos. Algunos trabajadores ya evitaban esos vuelos por decisión personal, aunque una comunicación interna advirtió que incumplir la directiva israelí podría exponer tanto a la compañía como a los empleados a posibles sanciones.
Un sindicato del personal de vuelo cuestionó la respuesta de la aerolínea y lamentó que no se hubiera considerado rechazar la instrucción de las autoridades israelíes. El caso abrió una controversia sobre las obligaciones de seguridad impuestas a las compañías aéreas y los límites legales para gestionar información sobre la nacionalidad de sus trabajadores.


