Una evaluación realizada por investigadores de la Escuela de Medicina Icahn del Mount Sinai encendió las alarmas sobre el desempeño de ChatGPT Health, el sistema lanzado por OpenAI en enero de 2026 para orientar consultas médicas. El informe concluyó que la plataforma presenta fallas significativas al momento de identificar situaciones que requieren atención inmediata, lo que podría exponer a los usuarios a demoras peligrosas.
El análisis se basó en 960 escenarios clínicos simulados, construidos a partir de 60 viñetas diseñadas por especialistas de 21 áreas médicas. Los resultados mostraron que la tasa de error en casos de emergencia alcanzó el 52%, mientras que en cuadros no urgentes fue del 35%. En términos prácticos, esto implica que cerca de la mitad de las situaciones críticas no fueron correctamente clasificadas ni derivadas a guardias o servicios de emergencia.
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La herramienta mostró mayor precisión ante eventos ampliamente reconocidos, como accidentes cerebrovasculares o reacciones alérgicas severas. Sin embargo, en cuadros igualmente graves pero menos evidentes —como la cetoacidosis diabética o una insuficiencia respiratoria inminente— el margen de error fue considerablemente más alto, lo que pone en discusión su uso sin supervisión profesional.
Uno de los puntos más sensibles del informe se relaciona con la salud mental. Los investigadores detectaron inconsistencias en la derivación de usuarios con ideación suicida hacia líneas de crisis, incluyendo la 988 en Estados Unidos. En algunos casos, el sistema fue menos enfático en recomendar asistencia urgente incluso cuando el usuario describía un plan concreto de autolesión, una situación donde la intervención inmediata resulta determinante.
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El debate se produce en un contexto de uso masivo de inteligencia artificial para consultas sanitarias. Antes del lanzamiento de la versión médica, la compañía había informado que millones de personas ya utilizaban ChatGPT para resolver dudas de salud. Si bien los autores del estudio no proponen prohibir estas herramientas, subrayan la necesidad de evaluaciones externas periódicas y de educar a los pacientes sobre sus limitaciones, para evitar que la IA reemplace el criterio clínico en situaciones donde cada minuto cuenta.
Fuente: Infobae.


