En un rincón apartado de Turdera, Alfredo Carracedo, un hombre alejado de los círculos de la crítica y el arte institucionalizado, dedicó más de 40 años de su vida a crear arte en la sombra.
Su trabajo, profundamente personal y audaz, ha sido rescatado en la muestra “En la sombra de la abstracción”, que se exhibe en la nueva sede de la galería Towpyha en San Telmo. Esta exposición, que celebra las dos décadas de la galería, ofrece una mirada al legado de un artista que se apartó del bullicio del mundo del arte y prefirió la intimidad de su taller y el comercio de joyería.
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Carracedo, nacido en Buenos Aires en 1927, fue miembro fundador del Grupo Joven, una corriente artística que marcó un antes y un después en la historia del arte moderno argentino. Sin embargo, a diferencia de otros miembros de su grupo, Carracedo no se alineó con las normas académicas ni se dejó seducir por el arte «snob» o comercial. Prefirió el autoexilio, distanciándose de los escenarios artísticos convencionales y dedicándose a la enseñanza y el diseño de joyas en el comercio familiar.
“La obra de Carracedo, junto con la de sus compañeros del Grupo Joven, ofrece una visión única de la historia del arte moderno en Argentina, marcada por la lucha contra las estructuras tradicionales y la búsqueda de nuevas formas de expresión”, explica Marcela Astudillo, curadora de la exposición. A través de su trabajo, Carracedo se alejó de la academia y abrazó la abstracción y la experimentación, aspectos fundamentales del Grupo Joven.
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En 1946, Carracedo y sus compañeros fundaron el Grupo Joven con el lema «No estamos a favor ni en contra de los hombres. Luchamos por el arte». Este colectivo buscaba desafiar las reglas establecidas por la crítica de arte, el Gobierno y las instituciones, en un contexto de posguerra y transformación social. A través de este movimiento, los artistas rechazaron la crítica convencional y abogaron por una forma de arte más libre, espontánea y acorde con la modernidad.
El acto más representativo de esta rebelión fue la protesta de 1946, cuando los miembros del Grupo Joven colocaron afiches en el Salón de Otoño con consignas como «Los viejos a dormir» y «Basta de acomodos», criticando el favoritismo y la falta de espacio para la innovación dentro del sistema artístico argentino. Esta actitud desafiante es la que caracterizó a Carracedo, quien decidió, con valentía, crear en la sombra del sistema pero sin renunciar a su compromiso con la vanguardia y la modernidad.
Fuente: Infobae.


