En el inicio de la semana, el equipo técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI) y funcionarios del Gobierno argentino continuaron con las negociaciones hacia un nuevo acuerdo, cuyo eje central es el esquema cambiario.
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Desde la llegada de la misión técnica del FMI a Buenos Aires, los intercambios entre el equipo económico argentino, encabezado por el Ministerio de Economía y el Banco Central, se han centrado principalmente en la política cambiaria. Si bien la negociación sobre las metas económicas no genera tantas tensiones, el ajuste del sistema cambiario sí es uno de los puntos más conflictivos. Fuentes cercanas al organismo anticipan que podría alcanzarse un acuerdo corto de un año, el cual postergaría una discusión más profunda hasta después de las elecciones nacionales.
En este marco, el rígido crawling peg que ralentizará la devaluación del peso desde febrero, el esquema de dólar blend exportador y las restricciones cambiarias que aún se mantienen, se perfilan como los puntos de mayor fricción entre las partes. La Fundación Capital, liderada por Martín Redrado, subraya que los cambios sustanciales en la política económica dependen de un desembolso significativo por parte del FMI, aunque el contexto electoral podría hacer que el Gobierno busque una salida gradual, con un levantamiento secuencial de las restricciones cambiarias.
El ex director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, planteó tres escenarios posibles para las negociaciones. El primero es que Argentina se retire del acuerdo debido a la negativa a modificar el esquema cambiario, lo que podría llevar a una pérdida de reservas por el pago de la deuda en 2025. El segundo escenario contempla un acuerdo con «cambios cosméticos» en la política cambiaria, mientras que el más probable, según Werner, es un enfoque gradual.
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Este enfoque implicaría un Acuerdo Stand-By (SBA) de corto plazo, que cubriría las obligaciones con el FMI durante 2025 y permitiría a otras instituciones financieras renovar la deuda. Posteriormente, después de las elecciones legislativas de octubre, se implementaría un programa más sólido, probablemente un Extended Fund Facility (EFF), con mayores desembolsos durante 2026, condicionados a la corrección de la sobrevaluación del peso y la aceleración de la eliminación de los controles cambiarios.
En paralelo, el Gobierno activó un nuevo canje de deuda en pesos, dirigido a tenedores del bono CER que vence en febrero. Este canje, que fue visto por el mercado como parte de los compromisos previos antes de alcanzar un acuerdo con el FMI, logró una adhesión del 64%. La medida permitirá refinanciar unos 14 billones de pesos que debían pagarse durante 2025.
El canje será abierto únicamente a los tenedores del bono CER con vencimiento el 14 de febrero, ofreciendo a cambio una Letra Capitalizable del Tesoro con vencimiento en noviembre de 2025, con un monto máximo de 4 billones de pesos.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


