Un nuevo ataque ruso con misiles y drones contra Kiev provocó que al menos 1.676 edificios residenciales quedaran sin calefacción, en medio de temperaturas invernales bajo cero. Así lo confirmó el alcalde de la capital ucraniana, Vitalii Klitschko, tras los bombardeos registrados a comienzos de esta semana.
La ofensiva se enmarca en una intensificación de los ataques rusos contra el sistema energético de Ucrania, una estrategia sostenida desde el inicio de la invasión en 2022. Durante la madrugada del sábado, explosiones sacudieron Kiev y otras regiones del país, dejando a más de 1,2 millones de viviendas sin suministro eléctrico.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, denunció que los principales blancos de Moscú son la infraestructura crítica, el sector energético y los edificios residenciales. “Los objetivos de Rusia en este momento son nuestra energía y nuestra gente”, expresó a través de la red social X.
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Según datos oficiales difundidos por Zelenski, solo en la última semana Rusia lanzó más de 1.700 drones de ataque, más de 1.380 bombas aéreas guiadas y 69 misiles contra territorio ucraniano, lo que agrava la crisis humanitaria y energética en distintas regiones del país.
Durante los ataques, miles de personas debieron refugiarse en estaciones de metro y espacios subterráneos para protegerse de los bombardeos nocturnos, mientras los equipos de emergencia trabajaban para contener incendios y restablecer servicios esenciales.
Desde Lituania, donde se encontraba de visita oficial, Zelenski advirtió que cada ataque masivo tiene un impacto potencialmente devastador y llamó a la comunidad internacional a reforzar el apoyo a Ucrania. “Todos deben comprender claramente la amenaza que representa Rusia”, afirmó el mandatario.
Fuente: DW.
Imagen: Valentyn Ogirenko/REUTERS.


