Las demoras en el despacho de combustible por parte de la petrolera estatal YPFB generaron largas filas de vehículos en La Paz y Santa Cruz de la Sierra. La situación ocurre en medio de un escándalo por la calidad de la gasolina y una crisis energética que se arrastra desde hace varios años.
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Filas de vehículos volvieron a registrarse en los surtidores de La Paz y Santa Cruz de la Sierra ante demoras en la distribución de gasolina por parte de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). La petrolera explicó que el retraso se debe al proceso de incorporación de nuevos aditivos en el combustible, aunque la normalización del suministro aún no se concretó.
En un comunicado difundido el martes, YPFB indicó que la preparación de la gasolina podría generar una “leve demora” en los despachos, asegurando que el servicio se regularizaría en pocas horas. Sin embargo, hasta la mañana del jueves continuaban las largas colas en estaciones de servicio de las principales ciudades del país.
La medida se produce en medio de un escándalo por la calidad del carburante. El presidente de YPFB, Yussef Alky, reconoció previamente que la empresa distribuyó combustible contaminado con residuos de goma y manganeso que se encontraban en tanques de almacenamiento heredados de la gestión anterior.
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El problema ha generado preocupación entre conductores y mecánicos. Según el Colegio de Ingenieros Mecánicos de Bolivia, al menos el 60% de los vehículos que actualmente se encuentran en talleres presentan fallas relacionadas con la calidad de la gasolina.
Desde el sector mecánico cuestionaron además la forma en que se ejecutó el proceso de corrección del combustible. Guido Moreno, presidente del Colegio de Mecánicos, señaló que la incorporación de aditivos debería haberse planificado con mayor anticipación y con instalaciones adecuadas.
Mientras tanto, la petrolera estatal informó que se están incorporando antioxidantes y detergentes al combustible con el objetivo de remover partículas, evitar la formación de residuos dañinos y prevenir la degradación de la gasolina, una práctica que aseguran es utilizada a nivel internacional.
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El presidente boliviano Rodrigo Paz calificó la situación como un acto de “sabotaje” dentro de la empresa estatal y afirmó que ya se tiene identificados a los responsables. No obstante, hasta el momento no se han presentado públicamente pruebas ni se ha informado quiénes estarían implicados.
En paralelo, el Gobierno dispuso la militarización de las plantas de YPFB en las ciudades de El Alto, Cochabamba y Santa Cruz con el objetivo de garantizar la seguridad de la producción y supervisar la cadena de distribución de combustibles.
Bolivia enfrenta desde hace tres años una crisis en el suministro de carburantes. El problema comenzó en 2023 con episodios de desabastecimiento vinculados a dificultades para importar combustibles debido a la escasez de divisas.
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Tras asumir el poder en noviembre de 2025, el nuevo gobierno decidió levantar el subsidio a los combustibles que había estado vigente durante más de dos décadas y representaba uno de los mayores gastos del Estado. Aunque el suministro comenzó a estabilizarse gradualmente, surgieron cuestionamientos sobre los controles de calidad y la transparencia en la gestión de la petrolera estatal.
En este contexto, la Cámara de Senadores de Bolivia convocó al ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, para que brinde un informe sobre la situación de la gasolina y el funcionamiento de YPFB. La comparecencia está prevista para este jueves a las 14:00, hora local.
Fuente y foto: Infobae


