La empresa trevelinense obtuvo la certificación del INTI bajo la norma IRAM 17.225, convirtiéndose en la única del país con producción certificada de biocombustible sólido. El desarrollo se basa en pellets fabricados con madera proveniente de bosques quemados.
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La firma Brago Energía, con sede en Trevelin, alcanzó un hito clave para el desarrollo de energías alternativas en la Patagonia al obtener la certificación oficial del INTI bajo la norma IRAM 17.225, el estándar que garantiza la calidad de los biocombustibles sólidos. Con este logro, la compañía se convierte en la única empresa de Argentina con producción certificada de pellets de madera, un combustible renovable utilizado en estufas y sistemas de calefacción de alta eficiencia.
El ingeniero Antonio Susca, verificador del INTI, explicó que el proceso de acompañamiento técnico comenzó hace más de cinco años. “Empezamos a trabajar con Brago en 2017 y 2018. La norma apunta a garantizar un pellet de calidad para que el usuario tenga un combustible seguro y eficiente”, señaló. Según destacó, la certificación no solo valida la estabilidad del producto, sino que abre la puerta a nuevos mercados y posibles exportaciones.
Susca remarcó que un producto certificado deja de ser considerado un residuo y pasa a ser reconocido como un combustible de alto estándar, al cumplir parámetros como contenido de ceniza, humedad y poder calorífico. En Europa, donde el mercado funciona desde hace décadas, estos criterios se aplican con rigurosidad: “La certificación suma un plus de confianza en un mercado que en Argentina todavía es incipiente”, añadió.
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El propietario de Brago Energía, Guillermo González, recordó que el proyecto nació a partir de una necesidad regional. “Empezamos pensando en los problemas de acceso al gas y la contaminación del humo de leña. Desarrollamos nuestra propia estufa y vimos que necesitábamos estabilizar el combustible”, relató. Así surgió una innovación inédita en el país: la producción de pellets a partir de troncos provenientes de bosques quemados, ante la falta de aserraderos en la zona cordillerana.
El proceso industrial, que incluye descortezado, viruteado, pasteurizado y pelletizado, alcanza temperaturas de 100°C, lo que permite destruir plagas y asegurar una lignificación estable, con baja humedad y mínima generación de cenizas. La investigación demandó tres años de trabajo conjunto con el INTI.
Actualmente, la firma emplea entre cuatro y cinco operarios directos, además de mano de obra ligada a la remediación forestal. Su objetivo inmediato es abastecer la región, incluyendo Esquel, Trevelin, Bariloche, Confluencia y Futaleufú, mientras que la meta a mediano plazo es exportar a Chile, especialmente a las ciudades de Coyhaique y Osorno.
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González planteó una proyección energética para el futuro patagónico: “El pellet no viene a reemplazar el gas, pero va a convivir con él. El gas no llega a todos lados y hay lugares donde hacer un gasoducto es inviable. Europa reemplazó un 64% del gas ruso por pellets. Creemos que en 20 o 30 años será algo normal acá también”.
Aunque la norma IRAM 17.225 no es obligatoria en Argentina, funciona como un sello técnico y comercial que garantiza un combustible estable y confiable. “Esta certificación asegura que el pellet tenga parámetros controlados y repetibles. Le da confianza al cliente y posiciona a la empresa con estándares internacionales”, afirmó Susca.
Con producción 100% cordillerana, Brago Energía abre una nueva etapa para la bioenergía en la Patagonia y se posiciona como un referente nacional en tecnologías limpias y sustentables.
Foto: EQS


