La relación entre la música y nuestras vivencias es tan íntima como inevitable. Desde la infancia hasta la vejez, las canciones que elegimos para escuchar, cantar o compartir se transforman junto a nosotros.
No es casualidad que ciertos acordes nos remitan a momentos específicos, ni que cambiemos de género musical según el contexto vital. La música, más que entretenimiento, es un verdadero archivo emocional.
Durante los primeros años, la selección suele estar influenciada por el entorno familiar. Canciones infantiles, jingles televisivos o temas que los adultos reproducen en casa conforman el repertorio inicial. En esta etapa, la repetición y el ritmo simple generan apego, aunque el vínculo aún no sea del todo consciente.
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Al llegar a la adolescencia, la búsqueda de identidad se refleja en los gustos musicales. Bandas que representan rebeldía, letras que expresan angustias o himnos generacionales se convierten en refugio. Es el momento en que la música deja de ser fondo y se vuelve protagonista. Se crean playlists para cada emoción, y los artistas elegidos funcionan como espejos.
En la juventud, la música acompaña la socialización. Salidas, fiestas y recitales marcan huellas profundas: los temas de moda o los descubrimientos personales se asocian a amistades, romances y primeras experiencias de libertad.
Con la adultez, los gustos se vuelven más diversos y flexibles. La elección musical responde tanto al placer individual como al contexto: desde canciones para trabajar o entrenar, hasta melodías que sirven para relajarse o compartir en familia. En esta etapa, la nostalgia juega un papel clave y los clásicos recuperan protagonismo.
Finalmente, en la vejez, la música se convierte en memoria activa. Viejas canciones traen recuerdos, mientras que nuevas propuestas permiten mantenerse conectado con el presente. La relación con la música, lejos de apagarse, se vuelve más introspectiva y emocional.
La elección musical, en definitiva, es un espejo de cada etapa vital. Las canciones que nos acompañan no solo definen un momento, también hablan de quiénes somos y de cómo sentimos a lo largo de la vida.
Con información de CM


