Investigadores identifican riesgos ecológicos y económicos de esta especie invasora que se expande desde Comodoro Rivadavia hasta el sur de Brasil.
Especialistas del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR-CONICET) y del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET) realizaron un estudio sobre la expansión del cangrejo verde europeo (Carcinus maenas) en el Atlántico Sudoccidental y sus posibles efectos en los ecosistemas costeros.
El cangrejo verde representa una amenaza para especies nativas y altera hábitats, además de afectar pesquerías y el turismo local. “A lo largo de este último tiempo se ha visto que varias especies nativas se están alimentando de los cangrejos verdes. Este es el caso de aves marinas, principalmente gaviotas cocineras, el pulpito patagónico, algunas especies de peces y también el cangrejo nadador que es capaz de alimentarse de ellos, al menos en acuario. También hay evidencia de lobos de mar manipulando cangrejos verdes pero aún no sabemos si lo está incorporando efectivamente a la dieta”, destacó Mariano Malvé, uno de los investigadores del trabajo.
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El estudio identificó nueve casos de análisis, incluyendo los efectos sobre especies fundadoras en costas rocosas, organismos infaunales de playas arenosas, la gaviota de Olrog y la interacción con otras especies exóticas, como el alga Undaria y el crustáceo Balanus, que utiliza al cangrejo como epibionte.
Detectado por primera vez en 2000 en Comodoro Rivadavia, el cangrejo verde ha llegado hasta Puerto Deseado y Bahía San Blas, y los modelos predictivos sugieren que podría expandirse hasta el sur de Brasil. Los investigadores enfatizan que “una vez que el cangrejo se establece es imposible erradicarlo, por lo que resulta necesario monitorear periódicamente sus poblaciones para identificar áreas susceptibles a impactos ecológicos o económicos significativos”.
Los especialistas recomiendan reforzar medidas de prevención, incluyendo el control de las vías de movimiento de buques, el monitoreo constante y la implementación de protocolos de respuesta rápida en puertos y áreas costeras. La rápida expansión de la especie hace que la detección temprana y la gestión efectiva sean clave para limitar sus efectos negativos en la biodiversidad y en la economía local.
Fuente y foto: CENPAT.


