Cuando un temporal de nieve obliga a cerrar durante días o semanas un paso fronterizo de alta montaña, los camioneros deben enfrentar temperaturas bajo cero y largas esperas dentro de sus vehículos. En el Paso Cristo Redentor, donde unos 3.400 camiones esperan actualmente la reapertura, mantener la cabina calefaccionada es una de las principales prioridades.
La herramienta más utilizada en los camiones modernos es la calefacción estacionaria diésel, un sistema independiente del motor principal. Estos equipos toman combustible del depósito y funcionan con la batería del vehículo, permitiendo generar calor durante varias horas sin necesidad de mantener el motor encendido. Su consumo es considerablemente menor al del motor principal funcionando en ralentí.
Otra alternativa son las unidades de potencia auxiliar (APU) y los generadores, que permiten mantener las baterías cargadas y, según el equipamiento, proporcionar calefacción y energía eléctrica. También pueden ayudar a mantener determinados componentes del motor preparados para soportar temperaturas extremas.
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Cuando el camión no dispone de calefacción autónoma, algunos conductores recurren al motor principal en ralentí como último recurso. Sin embargo, esta alternativa implica un consumo mucho mayor de combustible y desgaste mecánico. Además, durante períodos de frío extremo resulta fundamental controlar el combustible y los fluidos para evitar problemas derivados de las bajas temperaturas.
El aislamiento de la cabina también es fundamental. Los conductores utilizan cortinas térmicas, aislantes para parabrisas y ventanas y separan la zona de descanso del sector delantero para conservar mejor el calor. A esto se suma el uso de sacos de dormir para temperaturas bajo cero, ropa térmica y prendas de abrigo por capas.
Cuando las esperas se prolongan durante semanas, la supervivencia depende además de la logística y la asistencia en los puntos de espera. Los camioneros necesitan combustible, agua, alimentos y atención médica, mientras organismos de emergencia y autoridades locales pueden desplegar operativos de asistencia. Cualquier sistema de calefacción o cocina a combustión dentro de una cabina debe utilizarse con extrema precaución por el riesgo de incendio y de intoxicación con monóxido de carbono.


