El Barcelona de Lionel Messi quedó hoy al borde de la eliminación en la Liga de Campeones, tras ser goleado como local por Paris Saint Germain, 4 a 1, en el partido de ida de los octavos de final.

La revancha se jugará el miércoles 10 de marzo, a las 17 hora argentina, en el Parque de los Príncipes, en París.
La goleada del PSG se cimentó con el triplete de Kylian Mbappé (31m. PT; 19 y 40m. ST) y el restante de Moise Kean (24m, ST); después de que Barcelona se pusiera en ventaja por un penal convertido por Messi (27m. PT).
El PSG no contó con el argentino Ángel Di María ni con su máxima estrella, el brasileño Neymar. El equipo local se puso en ventaja por el penal convertido por Messi (27. PT), con remate al ángulo izquierdo del arco de Sergio Rico.
La sanción se debió por una falta de Layvin Kurzawa ante una entrada de Frenkie de Jong y que a esa altura justificaba la diferencia al mostrarse el conjunto del neerlandés Ronald Koeman con una leve superioridad sobre los de Pochettino.
Tardó algunos minutos el representativo galo en reaccionar, pero al tomar el predominio del mediocampo el volante del seleccionado argentino Leandro Paredes, junto a Marco Verratti, sumado a las apariciones de Kylian Mbappé y el buen acompañamiento del connacional Mauro Icardi, no extrañó que llegara a la igualdad.
Para eso puso su sello Mbappé con una maniobra personal en el área local, sorteando la marca de Clément Lenglet y definiendo junto al caño derecho del arco barcelonés (31m. PT).
Poco a poco, entonces, se fue desdibujando el trabajo de Barcelona ante el crecimiento del adversario parisino. Más tarde, un desborde de Alessandro Florenzi provocó un despeje corto de Gerard Piqué -regresó al equipo luego de 86 días por una distensión de ligamentos de la rodilla derecha-, lo que aprovechó Mbappé para mandar un ‘misil’ al arco local, desde el borde del área para marcar el segundo tanto de su cosecha personal y del PSG.
Así la historia del encuentro encontró el vuelco definitivo a favor del equipo parisino, mientras Barcelona sólo oponía algunos atisbos individuales, que no alcanzaron a disimular flaquezas defensivas alarmantes y un mediocampo casi inoperante, que facilitó la contundencia de un rival superior.
Ese adversario que, prácticamente, cerró el partido con un cabezazo de Kean, de sobrepique a la izquierda de Marc-André ter Stegen (24m, ST), tras un tiro libre de Paredes.
Aunque luego llegó la frutilla para decorar el postre: el golazo de Mbappé (40m. ST), con un remate cruzado desde el borde del área al ángulo izquierdo, para cerrar una noche muy para los franceses y mucho más para el goleador que con su tercera conversión se apoderó de la pelota del cotejo.


