La irrupción de la inteligencia artificial en la vida cotidiana abrió una nueva etapa en las relaciones afectivas y, con ella, un motivo inesperado de ruptura: la infidelidad digital. Aplicaciones como Replika, Anima o plataformas emergentes del estilo DreamBF y WifeGPT se convirtieron en espacios donde muchos usuarios buscan apoyo emocional, un hábito que puede derivar en vínculos románticos virtuales con consecuencias reales.
Según datos recientes del servicio de divorcios online Divorce-Online, en Reino Unido crece el número de solicitudes de separación en las que una de las partes menciona apego emocional hacia un chatbot. Aunque no encaja dentro de la definición legal de adulterio, este comportamiento se incorpora a los trámites bajo la figura de “conducta irrazonable”, una de las causales más utilizadas en ese país.
MIRÁ TAMBIÉN | Por qué postergamos la hora de dormir y cómo romper el hábito
Abogados de familia británicos advierten que estas relaciones con IA suelen involucrar conductas que alteran la convivencia: uso compulsivo y secreto de aplicaciones, largos períodos de interacción con asistentes virtuales y gastos considerables en suscripciones premium para personalizar la “pareja digital”. Incluso hay casos donde la persona comienza a referirse a su chatbot como a un vínculo real, desplazando emocionalmente a su pareja humana.
El fenómeno no se limita al Reino Unido. En foros como Reddit son frecuentes los relatos de personas que confiesan haber desarrollado sentimientos profundos hacia sus asistentes virtuales, o de parejas que terminaron tras descubrir que el otro encontraba mayor comprensión en una IA que en la relación de años. Para algunos, la sensación de traición y desconexión se vuelve tan fuerte que optan por separarse.
MIRÁ TAMBIÉN | Recuperan ARN de 39.000 años de un mamut lanudo en Siberia
En el plano jurídico, los especialistas coinciden en que se trata de un terreno en evolución. Mientras en Reino Unido el apego a un chatbot puede ser considerado descuido emocional y falta de intimidad, en Estados Unidos las respuestas varían según cada estado. Allí, la dependencia hacia una IA puede incluso influir en la división de bienes si se prueba el uso inadecuado de recursos compartidos para sostener estas “relaciones digitales”.
Fuente: Infobae.


