Algunos sonidos del reino animal superan la intensidad de aviones y conciertos, revelando estrategias únicas de comunicación y defensa.
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El reino animal sorprende no solo por su diversidad de especies, sino también por la potencia de los sonidos que emiten. Desde los cachalotes hasta los camarones chasqueadores y las ballenas azules, ciertas especies producen ruidos tan intensos que podrían superar los 200 decibeles, más fuertes que un avión a reacción o un concierto de rock.
Según datos del International Fund for Animal Welfare (IFAW), el cachalote (Physeter catodon) es el animal más ruidoso del mundo, con emisiones de hasta 230 decibeles. Sus sonidos, conocidos como “codas”, permiten la comunicación entre individuos y la diferenciación de comunidades. Aunque los niveles de sonido podrían ser letales en tierra, bajo el agua se amortiguan, evitando daños directos a los humanos.
Otro sorprendente ejemplo es el camarón chasqueador, un crustáceo pequeño que utiliza su pinza para crear burbujas que estallan generando chasquidos de entre 183 y 210 decibeles. Estas emisiones cumplen funciones defensivas, territoriales y de caza. En 2017 se descubrió una especie llamada Synalpheus pinkfloydi, homenajeando a la banda de rock debido al poder sonoro de su chasquido.
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La ballena azul (Balaenoptera musculus) también destaca por sus emisiones, que alcanzan los 200 decibeles y frecuencias tan bajas como 14 Hz. Estos sonidos permiten a las ballenas comunicarse a grandes distancias y navegar creando mapas sonoros del océano. Otras especies destacadas por su ruido incluyen la ballena franca del Pacífico norte, capaz de generar 182 decibeles, y los delfines manchados y nariz de botella, cuyos silbidos alcanzan 163 decibeles a corta distancia.
Estos hallazgos subrayan cómo la intensidad sonora en animales no solo es un rasgo espectacular, sino una herramienta crucial de supervivencia y adaptación en su entorno natural.
Fuente y foto: National Geographic


