“Ahí estamo´”, recalca todas las noches Marcelo Marín por el aire de AM 780, lo que además se replica por unas 30 repetidoras satelitales que la emisora tiene en el interior de Chubut e incluso en localidades de Río Negro.

Esa interacción con la ruralidad, con la gente de tierra adentro, permite compartir las acciones de la vida diaria, las experiencias cotidianas, como las que dejan las nevadas de este crudo invierno, que en lo climático viene como el país, complicado.

Gastre, Sierra Colorada, Maquinchao y Los Menucos mostraron en imágenes los efectos de las nevadas, pero no todo es gozo. Las temperaturas bajo cero, la cantidad de centímetros acumulados, el hielo, la escarcha, las lluvias, hacen que el esfuerzo para ir a buscar leña, a buscar las chivas, la carne, algunos otros “vicios”, sea mucho mayor.

Los tramos cortos se pueden hacer a caballo para ir a un puesto cercano, pero los más extensos necesitan de la ayuda de la tecnología, de una buena “chata” con tracción integral para encarar el barro y la nieve acumulada.

El paisaje es “La Pampa y la Vía”, o mejor dicho la huella, de la que no hay que salirse para no quedar encajado, y desamparado en medio de la nada. Es que bajo la nieve podría haber un pozo, una mata o una roca de algunos centímetros que destroce desde una cubierta, el cárter o la dirección. Es una lotería.

Con un poco de suerte, se puede encontrar algún avestruz “encajado”, los “choiques” que se están criando. El “Cato” Palma fue uno de los afortunados, aunque habrá que ver el peso y si no será necesario “criarlo” un poco más para aprovechar mejor la picana.

En el campo se sabe por ejemplo que a la madre con la cría no hay que apuntarle, sería acabar con la vida, en cuestión de días, de sus pichones. Son códigos que un buen campero respeta a rajatabla.

Tierra linda, tierra inmensa. Con tantas nevadas, al menos los primeros meses de primavera habrá buen pasto natural para la hacienda que va quedando, la que sobrevive a los avatares del clima, pero también a los depredadores que se multiplican; el puma, el zorro, hasta el chancho.

Por supuesto que en el pueblo no faltan los muñecos de nieve, con diseños originales, a la medida y al gusto de los “artesanos” y “diseñadores”.

“Que linda la nieve, que linda la nieve, pero hace un frío de la…”, diría el trabajador de un campamento en un video que más se ha viralizado en estos tiempos…

Pero bajo la nieve, la gente sigue estando, poniendo el cuero duro, riendo para no llorar, al «Trote como el Peludo», como reza el título de una de las creaciones más conocidas del Gaucho Marín.






















