El Plan Anual de Inversiones de Ecuador evidenció una baja ejecución de los fondos destinados a infraestructura educativa. Hasta agosto de 2026, los principales programas para reparar establecimientos, atender emergencias y mejorar la tecnología escolar registraron avances muy por debajo de lo previsto.
El programa de reestructuración integral de infraestructura es el que presenta el mayor nivel de ejecución, aunque apenas alcanzó el 21,33%. De los USD 29,39 millones asignados mediante préstamos externos, se devengaron USD 6,26 millones.
La situación es aún más crítica en las adecuaciones emergentes de instituciones educativas. Allí se utilizaron apenas USD 85.077 de una asignación de USD 5,83 millones, equivalente al 1,46% del presupuesto disponible.
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El programa de infraestructura educativa recuperada presenta uno de los mayores retrasos, con una ejecución del 0,91%. En tanto, los recursos destinados a equipamiento y conectividad escolar alcanzaron apenas USD 665.320 sobre un presupuesto de USD 10,37 millones, lo que representa el 6,41%.
Los datos generan preocupación debido a que unos 822 establecimientos educativos continúan expuestos a posibles eventos climáticos, mientras el inicio del ciclo lectivo en la Sierra y la Amazonía incrementa las necesidades de mantenimiento y reparación. El Observatorio de la Dolarización cuestionó los niveles de ejecución y los vinculó con las políticas de consolidación fiscal acordadas con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional.
El retraso también se produce en un contexto de caída de la matrícula pública, que pasó de 4,7 millones de estudiantes en 2014-2015 a 4,1 millones en 2024-2025. El Gobierno ecuatoriano aún no presentó un cronograma para acelerar las inversiones durante los meses restantes de 2026, por lo que las escuelas que necesitan obras urgentes continúan a la espera de que los fondos asignados se transformen en infraestructura concreta.


