La hiperconectividad permanente comienza a mostrar sus costos en la salud mental de los jóvenes de la Generación Z. El fenómeno conocido como brain rot —deterioro cognitivo asociado al uso excesivo de pantallas— se vincula con dificultades para concentrarse, lapsos de memoria y una sensación persistente de agotamiento mental, incluso sin realizar actividades físicas demandantes.
Investigaciones recientes citadas por especialistas en neurociencia señalan que los jóvenes pasan en promedio más de seis horas diarias frente a redes sociales y plataformas de videos cortos. Este consumo continuo, marcado por estímulos rápidos y cambiantes, favorece prácticas como el doomscrolling, que refuerzan la fatiga cognitiva y reducen la capacidad de sostener la atención en tareas prolongadas.
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Desde el ámbito científico, un informe del Pew Research Center y una revisión de la American Psychological Association alertan que la exposición constante a contenidos digitales breves puede afectar funciones ejecutivas clave. Neurocientíficos advierten que el cerebro humano no está preparado para procesar tal volumen de información simultánea, lo que genera una sobrecarga que impacta en el rendimiento mental diario.
Frente a este escenario, comienzan a ganar espacio estrategias de “desintoxicación digital”. Estudios recientes muestran que limitar el uso de redes sociales durante períodos breves mejora la claridad mental, reduce el estrés y aumenta la productividad. Actividades analógicas como la lectura, los juegos de mesa o la escritura aparecen como aliadas para estimular áreas del cerebro vinculadas a la memoria y la concentración.
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Especialistas coinciden en que el equilibrio no implica abandonar la tecnología, sino aprender a usarla con límites claros. Establecer pausas conscientes, evitar la multitarea digital y fijar objetivos personales fuera de las pantallas son algunas de las recomendaciones para proteger la salud mental. En la Generación Z, este cambio de hábitos empieza a consolidarse como una respuesta silenciosa frente al desgaste que impone la era del scroll infinito.
Fuente: Infobae.


