La denuncia surge en un contexto de acusaciones de ambiente laboral tóxico en OpenAI y podría impactar tanto su reputación como el futuro de la compañía.
Ann Altman, hermana del CEO de OpenAI, Sam Altman, presentó una demanda ante el Tribunal del Distrito Este de Misuri, acusándolo de abuso sexual entre 1997 y 2006. Según el documento legal, los hechos habrían comenzado cuando Ann tenía tres años y su hermano 12, incluyendo actos de violación, sodomía y abuso físico. La denunciante asegura que estos eventos le han causado daños mentales y emocionales severos, dificultando el desarrollo de una vida normal.
En la denuncia, Ann Altman señala que acumula deudas significativas por tratamientos médicos y psicológicos necesarios para enfrentar las secuelas del abuso. Por ello, solicita un juicio con jurado y una compensación económica superior a 75,000 dólares.
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Por su parte, Sam Altman y otros miembros de su familia han negado categóricamente las acusaciones en un comunicado difundido en redes sociales. Afirman que las declaraciones de Ann son “completamente falsas” y atribuyen las mismas a los problemas de salud mental que ella padece. “Cuidar a un familiar con estas dificultades es increíblemente difícil”, indicaron en la publicación.
Acusaciones previas contra el CEO de OpenAI
Esta no es la primera vez que Altman se enfrenta a críticas sobre su conducta. En 2024, Helen Toner, exmiembro de la junta de OpenAI, denunció que el CEO promovía un ambiente laboral tóxico, caracterizado por “mentiras constantes” y “abusos psicológicos”. Según Toner, otros empleados también habrían reportado actitudes manipuladoras por parte de Altman.
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El impacto en OpenAI
La denuncia llega en un momento delicado para OpenAI, una empresa valorada en 157,000 millones de dólares, que planea convertirse en una entidad con fines de lucro. Aunque esta transición busca incrementar sus ingresos, expertos señalan que podría plantear cuestionamientos sobre la gobernanza y seguridad en su desarrollo de inteligencia artificial.
El abogado de Ann Altman, Ryan J. Mahoney, calificó las declaraciones de la familia como un intento por desviar la atención de los hechos denunciados. “No hay evidencia de que la salud mental de mi clienta haya contribuido a estas acusaciones”, subrayó.
Fuente: Wired.


