El Gobierno nacional volvió a postergar la actualización del impuesto sobre los combustibles líquidos y trasladó para noviembre el incremento que estaba previsto para octubre. La medida fue oficializada este miércoles mediante el Decreto 1126/2026, publicado en el Boletín Oficial.
La decisión alcanza a los Impuestos sobre los Combustibles y al Dióxido de Carbono, cuyos incrementos remanentes corresponden a actualizaciones de los años 2024 y 2025 y del primer y segundo trimestre de 2026. El diferimiento incluye a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
En el decreto, el Ejecutivo justificó la medida con el objetivo de “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. En ese marco, consideró necesario volver a diferir los incrementos pendientes sobre los combustibles.
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La postergación se produce mientras existe presión sobre los precios de la energía a nivel internacional por el conflicto en Medio Oriente. El Gobierno busca evitar que una nueva actualización impositiva se sume a los aumentos aplicados recientemente por las petroleras y genere un mayor impacto sobre los precios en los surtidores.
Desde septiembre de 2025, el Ejecutivo estableció que las actualizaciones de los impuestos a los combustibles se calculen en función de la inflación y se apliquen de manera trimestral. Además, mantiene un monto fijo diferencial para el gasoil destinado al consumo en las provincias patagónicas, el partido bonaerense de Patagones y el departamento mendocino de Malargüe.
La administración de Javier Milei ya había desdoblado o postergado varias veces estas actualizaciones desde mediados de 2024 para moderar el impacto sobre los precios y la inflación. Según una estimación de la consultora Economía y Energía citada por la Agencia Noticias Argentinas, las postergaciones dispuestas durante 2025 representaron una resignación de ingresos fiscales de US$2.326 millones.


