Un tiburón de unos 3,5 metros quedó varado en un estrecho canal del puerto de Busan, en Corea del Sur, y el operativo para intentar devolverlo al mar se convirtió en un fenómeno que atrajo a unas 600.000 personas. El animal fue visto por primera vez el 18 de septiembre en North Port.
El escualo permaneció varios días dentro del canal sin encontrar la salida hacia el océano. Ante esta situación, la Guardia Costera y otros organismos desplegaron embarcaciones para intentar conducirlo hacia aguas abiertas mediante chorros de agua.
Sin embargo, el operativo no tuvo éxito. El tiburón se desplazó en dirección contraria a las corrientes utilizadas para guiarlo, según mostraron imágenes difundidas por medios surcoreanos. Las autoridades analizaban entonces recurrir a una red para intentar sacarlo del canal.
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El animal, que según los reportes sería un tiburón cobrizo, rápidamente se convirtió en una celebridad local y recibió el apodo de “Bukangi”, derivado de “Buk Hang”, nombre con el que se conoce al puerto norte de Busan.
Durante el feriado de Chuseok, de cuatro días, unas 480.000 personas visitaron el parque costero desde donde podían observar al tiburón. La cifra marcó una diferencia notable respecto del promedio habitual, de unos 2.000 visitantes durante los fines de semana, según datos de la ciudad de Busan y medios locales.
La popularidad del animal llevó incluso a que Busan lo declarara embajador honorario de relaciones públicas de la ciudad. La decisión se produjo después de una encuesta publicada en la cuenta oficial de Instagram, que obtuvo un 91% de aprobación entre unos 8.000 participantes. El caso se sumó así a otras historias protagonizadas por animales que despertaron gran interés en Corea del Sur.


