El senador de 44 años fue designado directamente por Jair Bolsonaro para competir en las elecciones presidenciales de 2026, días después de que el expresidente fuera encarcelado por golpismo. El Partido Liberal ya cerró filas detrás de su candidatura.
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El panorama político de Brasil ingresó en un nuevo capítulo este viernes, luego de que Flávio Bolsonaro —senador e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro— confirmara que será el candidato del Partido Liberal (PL) para disputar las elecciones presidenciales de 2026. La decisión se conoció apenas días después de que el exmandatario fuera encarcelado en Brasilia, tras recibir una condena a 27 años por su intento de revertir las elecciones de 2022 mediante acciones golpistas.
Flávio Bolsonaro, de perfil más moderado en comparación con sus hermanos Eduardo y Carlos, publicó un mensaje en la red social X en el que confirmó que su padre lo ungió como su sucesor político. “Con gran responsabilidad confirmo la decisión del mayor líder político y moral de Brasil, Jair Messias Bolsonaro, de confiarme la misión de dar continuidad a nuestro proyecto de nación”, escribió el senador, en un mensaje cargado de referencias religiosas y críticas al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Desde el Partido Liberal, su presidente Valdemar Costa Neto también ratificó públicamente la candidatura, afirmando que la palabra del expresidente es determinante para el rumbo del espacio político. Con el aval interno consolidado, Flávio se encamina a una campaña que lo enfrentará directamente con Lula, quien podría buscar la reelección.
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El senador, abogado y legislador desde 2019, basó su anuncio en un diagnóstico crítico de la administración actual. Denunció “abandono” social, aumento de impuestos, deterioro de la seguridad y un retroceso económico, acusando al Gobierno de Lula de permitir que “narcoterroristas dominen las ciudades” y de “saquear” empresas estatales. Su discurso, alineado con los ejes tradicionales del bolsonarismo, buscó marcar continuidad con el ideario político de su padre, pese a la delicada situación judicial del exmandatario.
La designación de Flávio, considerada por analistas como un intento del bolsonarismo de preservar su influencia electoral pese a la condena del líder del movimiento, abre una campaña que se anticipa polarizada. Mientras el expresidente cumple su pena, su hijo mayor se posiciona como el heredero político directo, apelando a la base conservadora y reforzando un discurso de confrontación ideológica y defensa de los valores religiosos: “Creo en un Dios que no abandona a nuestra nación”, cerró su mensaje.


