San Marino, un pequeño territorio enclavado en el Monte Titano y rodeado por Italia, es reconocido como el país más antiguo del mundo. Fundado en el año 301 por un cantero cristiano llamado Marino, este microestado europeo ha logrado mantener su autonomía durante más de 17 siglos.
A diferencia de otras naciones europeas que atravesaron invasiones, unificaciones o cambios de fronteras, San Marino preservó su soberanía incluso frente a la consolidación del Estado italiano en el siglo XIX. Gracias a pactos políticos y al reconocimiento internacional, hoy integra organismos como la ONU y el Consejo de Europa.
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Más allá de su historia, San Marino sorprende por sus características singulares. Con solo 61 kilómetros cuadrados y menos de 34.000 habitantes, no tiene ejército propio y mantiene la seguridad interna con fuerzas civiles. Su economía se apoya en el turismo, el sistema financiero y un régimen fiscal atractivo. Además, ostenta una de las esperanzas de vida más altas del planeta: 85,6 años.
La identidad cultural se conserva en su capital amurallada, que recibe miles de visitantes cada año atraídos por sus calles medievales y su impronta histórica. Las murallas, junto con los tres icónicos castillos del Monte Titano, son patrimonio mundial de la UNESCO.
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Incluso en el fútbol San Marino tiene un lugar particular. Su selección, creada en 1986, ocupa el último lugar del ranking FIFA, pero cada triunfo genera celebración nacional. En 2024 logró vencer a Liechtenstein por 3-1, con participación del defensor argentino Dante Rossi, nacionalizado sanmarinense.
Fuente: Clarín.
Foto: Infobae.


