El Salvador y Panamá declararon este martes la alerta máxima en sus territorios debido a una sequía asociada al fenómeno de El Niño, que ya genera impactos sobre la disponibilidad de agua, la producción agropecuaria y la seguridad alimentaria.
En El Salvador, Protección Civil advirtió que durante agosto y parte de septiembre se prevé la continuidad de períodos secos vinculados con El Niño y la extensión de la canícula. El organismo estimó entre un 20% y un 40% de probabilidad de que ocurra al menos un episodio de sequía meteorológica a nivel nacional.
Las autoridades señalaron que el déficit de precipitaciones, las temperaturas superiores a los valores habituales y la transición hacia la época seca aumentan la vulnerabilidad de la población. La zona oriental y costera del país atraviesa además una tercera sequía en los últimos meses.
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El fenómeno también genera preocupación en Panamá, donde el Gobierno declaró una emergencia para agilizar las medidas destinadas a enfrentar sus posibles consecuencias. Las autoridades anticipan un episodio de El Niño de gran intensidad y advierten que podría provocar tanto períodos de sequía como lluvias extremas en distintas regiones.
Uno de los sectores afectados es el Canal de Panamá, que depende de las lluvias para abastecer los lagos artificiales que permiten su funcionamiento. La Autoridad del Canal de Panamá anunció que desde el 3 de septiembre reducirá los tránsitos diarios de 36 a 34 barcos, y posteriormente a 32.
La Organización Meteorológica Mundial anticipa un rápido fortalecimiento de El Niño durante los próximos meses, con temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial que podrían superar en más de dos grados los valores normales. El fenómeno, combinado con el calentamiento global, podría favorecer eventos meteorológicos extremos y convertir 2027 en uno de los años más calurosos registrados.
Fuente: DW.
Imagen: Camilo Freedman/SOPA Images/ZUMA/picture alliance.


