Un compuesto natural presente en alimentos de consumo habitual se convirtió en foco de atención en el campo de la longevidad. La espermidina, según investigaciones y especialistas como Gary Brecka, podría contribuir a vivir más tiempo y con mejor calidad de vida, sin necesidad de recurrir a suplementos costosos.
Estudios de cohorte realizados en Europa demostraron que quienes consumían más espermidina presentaban hasta un 40% menos de mortalidad por todas las causas, en comparación con quienes la incorporaban en menor medida. Estos resultados se mantuvieron firmes incluso al ajustar variables como educación, ingresos o hábitos de vida.
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La espermidina es una poliamina que interactúa con el ADN para mantener su estabilidad y activar mecanismos de reparación celular. A medida que los niveles naturales disminuyen con la edad, su déficit puede acelerar el deterioro genético y favorecer la aparición de enfermedades crónicas, explicó Brecka en el podcast Ultimate Human.
Entre las principales fuentes alimenticias de este nutriente se destacan los champiñones —en especial los shiitake—, las legumbres, los granos enteros como el germen de trigo y el salvado de arroz, además de vegetales verdes y alimentos fermentados como el chucrut y el kimchi. Los especialistas recomiendan una ingesta diaria de entre 12 y 18 miligramos para replicar los beneficios observados en los estudios.
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La accesibilidad de la espermidina en la dieta diaria convierte a este nutriente en una herramienta sencilla y económica para quienes buscan mejorar su bienestar. Incorporar regularmente alimentos ricos en este compuesto puede marcar una diferencia medible en la salud y en la prevención de enfermedades asociadas al envejecimiento.
Fuente: Infobae.


