Investigadores de universidades de Estados Unidos revelaron que el consumo de videos cortos en plataformas digitales utiliza los mismos mecanismos de recompensa que las máquinas tragamonedas, lo que puede afectar la atención, la memoria y la salud mental.
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Deslizar el dedo por la pantalla del celular para ver un video tras otro se convirtió en una rutina cotidiana para millones de personas. Sin embargo, un estudio reciente realizado por la Universidad de Stanford y el Instituto Tecnológico de Massachusetts advierte que este comportamiento digital está diseñado para provocar en el cerebro un efecto similar al de las máquinas tragamonedas.
La investigación, titulada “The Slot Machine Effect in Short-Form Video” y publicada en 2026, analizó el comportamiento de más de 50.000 usuarios en distintos países. Los resultados muestran que el sistema de scroll infinito utilizado por plataformas como TikTok, Instagram Reels y YouTube Shorts replica el mismo mecanismo de recompensa variable que utilizan los juegos de azar.
Según el informe, el cerebro recibe estímulos constantes mientras navega entre videos. La mayoría del contenido resulta irrelevante, pero una pequeña porción genera sorpresa, risa o identificación. Ese momento produce un pico de dopamina que impulsa al usuario a seguir buscando la siguiente “recompensa”.
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La psicóloga infantil Tania Johnson explica que el algoritmo funciona como una “tragamonedas personalizada”. Cada usuario recibe contenido adaptado a sus gustos, búsquedas y emociones, lo que refuerza la expectativa de encontrar algo estimulante en cualquier momento.
Este sistema de recompensa variable mantiene a las personas conectadas durante largos períodos. El estudio señala que el usuario promedio decide si un video le interesa en menos de 1,8 segundos, un ritmo que sobrecarga la corteza prefrontal, la región del cerebro vinculada al autocontrol y la toma de decisiones.
Además, el formato elimina lo que los especialistas llaman “puntos de parada naturales”, como el final de un capítulo o un episodio. Esa ausencia de pausas puede aumentar el tiempo de uso en un 140 % respecto a los formatos de contenido más extensos.
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Los investigadores también analizaron el impacto cognitivo del consumo prolongado de videos cortos. Los resultados indican que después de 30 minutos de exposición continua, los usuarios presentan una reducción del 22 % en la retención de información a corto plazo.
Este fenómeno, conocido como “niebla cerebral”, se caracteriza por fatiga mental, dificultad para concentrarse y problemas para sostener la atención en actividades fuera del entorno digital.
Los especialistas advierten que el impacto puede ser mayor en niños y adolescentes, debido a que sus cerebros atraviesan etapas clave de desarrollo neuronal. Durante estas fases, las conexiones cerebrales se fortalecen o se debilitan según el tipo de estímulos que reciben.
El consumo intensivo de videos cortos, señalan los expertos, puede reforzar circuitos asociados a la gratificación inmediata y a la búsqueda constante de novedad, en detrimento de habilidades como la autorregulación, la memoria y el aprendizaje profundo.
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En paralelo, muchos padres y docentes reportan cambios de comportamiento en jóvenes que pasan largos períodos frente a este tipo de contenido. Entre los síntomas más frecuentes aparecen irritabilidad, aburrimiento frente a actividades cotidianas y dificultad para tolerar momentos sin estímulos digitales.
El fenómeno también está vinculado a la llamada economía de la atención, un modelo en el que las plataformas digitales compiten por mantener al usuario conectado el mayor tiempo posible. Cada segundo de navegación genera datos de comportamiento y oportunidades publicitarias procesadas mediante inteligencia artificial.
Frente a estas preocupaciones, algunas regiones comenzaron a debatir regulaciones. En Unión Europea y en ciertos estados de México ya se analizan medidas para introducir “frenos biológicos”, como pausas obligatorias de 30 segundos cada 15 minutos de uso continuo.
Aunque estas iniciativas buscan reducir el impacto del consumo compulsivo de videos cortos, la industria tecnológica todavía resiste cambios estructurales, ya que su modelo económico depende en gran medida de maximizar el tiempo que los usuarios pasan frente a la pantalla.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


