Durante décadas, Europa, una de las lunas más grandes de Júpiter, fue considerada uno de los lugares más prometedores del sistema solar para la búsqueda de vida extraterrestre. Sin embargo, una investigación reciente publicada en la revista Nature Communications plantea un escenario mucho menos alentador: su océano subglacial carecería de las condiciones energéticas mínimas para sostener ecosistemas.
El trabajo fue liderado por el profesor Paul Byrne y un equipo internacional de científicos de la Universidad de Washington en St. Louis, quienes analizaron la estructura interna de Europa y su interacción gravitacional con Júpiter. A partir de modelos comparativos con la Tierra, la Luna y otras lunas jovianas, concluyeron que la actividad geológica en el fondo del océano prácticamente habría desaparecido hace miles de millones de años.
MIRÁ TAMBIÉN | La tortuga marina «Ramona» volvió al mar tras ser rehabilitada en Temaikén
Según los especialistas, el núcleo rocoso de Europa ya no emite el calor suficiente para generar procesos clave como volcanismo submarino o respiraderos hidrotermales, fenómenos que en los océanos terrestres son fundamentales para la vida en las profundidades. Sin esa fuente constante de energía, el océano quedaría en un estado de quietud extrema.
Aunque Europa no está completamente congelada gracias a un leve calentamiento por mareas provocado por la gravedad de Júpiter, ese efecto sería insuficiente para reactivar el dinamismo geológico. A diferencia de Ío —otra luna del gigante gaseoso, famosa por su intensa actividad volcánica—, la órbita de Europa es más estable y distante, lo que limita la generación de fuerzas internas.
MIRÁ TAMBIÉN | Google vuelve a liderar la IA con Gemini y chips propios
Los investigadores aclaran que estos resultados no cierran por completo la posibilidad de vida pasada o microbiana, pero sí reducen drásticamente las expectativas actuales. De todos modos, el interés científico permanece intacto: la misión Europa Clipper, prevista para sobrevolar la luna a partir de 2031, permitirá obtener datos más precisos sobre su corteza y su océano, y podría redefinir lo que hoy se sabe sobre uno de los mundos más enigmáticos del sistema solar.
Fuente: Infobae.


