Francia celebra su fiesta nacional en un contexto de inestabilidad política y preparativos para los próximos Juegos Olímpicos de París. El presidente Emmanuel Macron pasó revista a las unidades francesas y aliadas antes del inicio del desfile militar del Día de la Bastilla, que este año se realizó en un formato reducido y en la Avenida Foch, debido a las instalaciones olímpicas.
El desfile fue más sobrio que en años anteriores, sin invitados internacionales y con una participación menor de tropas y vehículos. Desfilaron 4.000 soldados, en comparación con los 6.500 del año pasado, y sobrevolaron la capital 45 aviones y 22 helicópteros.
MIRÁ TAMBIÉN: Hamás desmiente haberse retirado de negociaciones de tregua
La celebración tiene lugar tras unas elecciones legislativas que no arrojaron una mayoría absoluta para ningún partido, lo que deja al país en una situación de incertidumbre política. La segunda economía más grande de la Unión Europea y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU enfrenta dificultades para formar un nuevo gobierno, una situación preocupante para los mercados y los aliados de Francia.
El desfile también puso énfasis en los próximos Juegos Olímpicos de París, que se celebrarán del 26 de julio al 11 de agosto. La sección final del desfile destacó la llegada de la llama olímpica, con el coronel Thibault Vallette, medalla de oro en los Juegos de Río 2016, recorriendo la Avenida Foch con la antorcha, que pasará por todos los barrios de París en manos de 540 relevistas durante los próximos dos días.
FUENTE: RFI.


