El fragmento óseo, perteneciente a un niño de entre 2 y 4 años, fue hallado en la cueva Gran Dolina y tendría 850.000 años. Los arqueólogos afirman que presenta señales de procesamiento humano, similares a las aplicadas a animales.
MIRÁ TAMBIÉN | Lentes con IA y el fraude en los exámenes de residencias: cómo funcionan
Un nuevo hallazgo en el yacimiento de la cueva Gran Dolina, en la Sierra de Atapuerca, España, ha reabierto una de las discusiones más complejas en la paleoantropología: el canibalismo entre los antiguos homínidos europeos. El 24 de julio, un equipo de arqueólogos anunció el descubrimiento de una vértebra cervical humana, con evidentes marcas de corte, perteneciente a un niño de entre dos y cuatro años y datada en aproximadamente 850.000 años.
El estudio del hueso, realizado en el marco de excavaciones sistemáticas que se remontan a mediados del siglo XX, reveló que las incisiones no son producto del azar ni de procesos naturales. Según la arqueóloga Palmira Saladié, del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social, los cortes indican una manipulación deliberada, semejante al tratamiento de animales cazados para alimentación. Esto sugiere que el cuerpo del niño pudo haber sido procesado con fines nutritivos.
Gran Dolina ha sido durante décadas un sitio clave para comprender a Homo antecessor, una especie humana arcaica que habitó la región entre hace 900.000 y 800.000 años. En el lugar se han hallado numerosos restos óseos con signos de procesamiento post mortem, como fracturas y cortes destinados a extraer médula ósea, lo que ha fortalecido la hipótesis de un canibalismo sistemático.
MIRÁ TAMBIÉN | Boca busca rescindir los contratos de Marcos Rojo y Cristian Lema
No obstante, el consenso está lejos de alcanzarse. El paleoantropólogo Michael Pante, de la Universidad Estatal de Colorado, plantea que estos indicios podrían responder a rituales funerarios u otras prácticas simbólicas, no necesariamente a actos de consumo humano. Desde su perspectiva, la evidencia arqueológica sobre canibalismo sigue siendo fragmentaria, incluso en contextos como Atapuerca.
Frente a esta postura, el arqueólogo británico James Cole destaca la recurrencia de huesos humanos con signos de procesamiento a lo largo del tiempo en Gran Dolina, lo que indicaría una práctica sostenida y posiblemente alimenticia. Cole recuerda que hace tres décadas ya se identificaron en Atapuerca los primeros indicios claros de canibalismo, y que este patrón continúa repitiéndose en nuevos hallazgos.
MIRÁ TAMBIÉN | Michael Bibi regresa a Argentina para presentar su show «One Life»
Casos similares se han documentado en otros yacimientos del mundo, como Gough (Inglaterra), Herxheim (Alemania) y diversos enclaves en África. En todos ellos, el canibalismo prehistórico se presenta como una práctica compleja, que pudo estar motivada tanto por razones nutricionales como culturales o simbólicas.
El hallazgo de esta vértebra infantil en Atapuerca no solo aporta una de las pruebas más antiguas y específicas de posibles actos de canibalismo en Europa, sino que también refuerza la importancia del yacimiento como un punto de referencia global para entender las formas de vida, muerte y relación con el cuerpo en los primeros grupos humanos.
Fuente y foto: Infobae


